jueves, 1 de julio de 2010

La incomprensible tendencia de los partidos autodenominados demócrata cristianos de acercarse al fascismo de mercado


La incomprensible tendencia de los partidos autodenominados demócrata cristianos de acercarse al fascismo de mercado

Realmente, es preocupante la tendencia de los partidos demócratas cristianos de apoyar a los empresarios y banqueros (cuando hace tan sólo un año recibieron millardos de dólares) contra los sectores populares.  La decidía y la insolidaridad ha sido la tónica de estos partidos.


Adjuntamos uno de los tantos retratos de la crisis social en España para comprender la magnitud de la desigualdad promovida por los autollamados demócratas cristianos.



La crisis social española


Edmundo Fayanas Escuer

Rebelión




Los últimos informes sobre los niveles de pobreza en España, resultan especialmente dramáticos.   En los inicios de 2008, todos los informes (Caritas, Foessa, OCDE…) nos hablaban de unos índices de pobreza del 20% de la población, que significan unos ocho millones largos de pobres, siendo esta cifra una de las más altas de la Unión Europea.   Los últimos datos que ha lanzado la OCDE, nos hacen pensar que el nivel de pobreza en nuestro país habrá llegado al 30% que significan unos 13 millones de pobres, casi al mismo nivel que los países del Este europeo

El umbral de la pobreza estaba tasado en España, en el año 2006 en 572 euros mensuales por persona o de 1.200 euros al mes para un hogar con dos adultos y dos menores.

La economía ha presentado tasas de crecimiento superior a la media europea y norteamericana.   En la última década ha crecido a una media del 3,6% anual.   España ha sido el país de la zona euro que más puestos de trabajo ha creado, rondando los seis millones.

Casi todos han alabado este crecimiento económico, unos pocos lo poníamos en duda porque era un desarrollo sin sentido.   Se nos ha vendido tanto desde el Partido Popular como desde el Partido Socialista que aunque los beneficio se han repartido de manera desigual, esta riqueza ha acabado llegando a todos los estratos sociales.

El análisis de los datos nos demuestra que esta afirmación es falsa.   Analicemos:

El PIB mide la actividad económica de un país y equivale al total de las remuneraciones de su población.   El peso de la masa  salarial de los trabajadores en el PIB ha pasado del 51% en el año 1991 al 47% en el 2005.   Si esta rebaja ha sido  importante, lo es más cuando se ha pasado de los 14 millones de trabajadores en 1991 a los 20 millones de 2008, lo que significa que las reducciones salariales han sido escandalosas.   Esto significa que los salarios tienen cada vez menos peso en la riqueza global y cada vez se reducen más ante el continuo aumento de los excedentes brutos de explotación (beneficios empresariales) y las rentas mixtas.

El crecimiento económico de la última década no se ha concretado en un aumento de las remuneraciones salariales, sino en un aumento  de las remuneraciones del capital.   Sirva como modelo  la ética y estética de algún personaje de la banca española.   A principios del año 2000, llevábamos varios años con crecimientos del 4%.   Francisco González, presidente del BBVA no tuvo ningún problema en solicitar moderación salarial y que el despido fuera más barato.   Todavía fue mayor su obscenidad cuando solicitó un descenso de las pensiones por considerarlas desproporcionadamente elevadas.  ¿Saben cuanto ha estado cobrando de media Francisco González?  Ha rondado los 20 millones de euros anuales.   Entienden ahora la ética de estos personajillos que tanto defienden los Zapatero, Rajoy, Esperanza Aguirre…..

La creación de la riqueza en esta última década se ha repartido de forma desigual y no se ha provocado ningún cambio en la estructura social del país, sino que ha aumentado los niveles de desigualdad entre pobres y ricos a niveles difícilmente soportables.   El crecimiento económico no se ha socializado para generar igualdad, sino que ha servido para profundizar la desigualdad social y la injusticia.

Veamos los datos que nos proporciona el Banco de España.   En el año 2002, el 20% de los hogares más pobres del país recibían una renta de 8.700 euros anuales, mientras que el 10% de las familias más ricas percibían 85.100 euros anuales.    En el año 2005, el 20% de los hogares más pobres recibieron anualmente 6.900 euros, mientras que nuestro 10% más rico percibían 85.800 euros anuales.  De esto cabe deducir que la amplitud de la injusticia social no para de crecer en nuestro país

¿Por qué no se ha aprovechado este crecimiento económico para reducir la injusticia social en la sociedad española? ¿Recuerdan que nos han contado los políticos del PP/PSOE?

Las políticas públicas sobre todo de Aznar y en menor medida de Zapatero no se han orientado a crear una sociedad más equitativa.   El mercado se ha flexibilizado y precarizado (el 30% de nuestros contratos laborales son temporales, tasa que triplica la de Europa, y los mileuristas representan ya el 50% del mercado laboral).   La inmigración, que ha sido uno de los pilares de este crecimiento, tiene muy difícil  tener la plena ciudadanía y sufren unos niveles de explotación escandalosos.

Si el mercado laboral y la estructura social no permiten alcanzar un nivel digno, debe el estado intervenir mediante políticas sociales que palien   las desigualdades que crea el MERCADO.    En el conjunto de la Unión Europea, las políticas estas tienen un impacto importante y contribuyen a reducir significativamente la pobreza.  En nuestro país las políticas sociales son escasas e insuficientes, lo que hace que su impacto social como redistribuidora de la riqueza sea escasa.

Los niveles de gasto público en protección social se han mantenido bajos en España.   Si seguimos los datos ofrecidos por la Unión Europea a través de Eurostat, en el año 2005, el gasto social español representaba el 20,8% del PIB mientras que la media de la Unión Europea era del 27,8%, aproximadamente gasta el Estado español un 25% menos que le resto de estados europeos.   Esto origina que los recursos sean insuficientes para aliviar las situaciones de pobreza e impiden que haya una auténtica redistribución de los recursos generados por la sociedad.

Se nos dice que no hay recursos económicos ¿Tendrán cara?  No ha habido problemas en habilitar 150.000 millones de euros para apoyar a los bancos españoles que presentan ganancias escandalosas.    Es increíble que Zapatero no haya modificado el impuesto del IRPF, en un sentido más justo y social después de los descaros favorecederos de las clases ricas propugnados por Aznar y Rato.   No sólo no ha rectificado esto Zapatero sino que lo ha profundizado pues ha eliminado el impuesto sobre el patrimonio y últimamente el impuesto sobre sucesiones, llegando a afirmar que bajar impuestos es de izquierdas, cabe mayor tontería.

Ante la gravedad de la situación social que se ha provocado por la crisis, sólo tiene como solución una nueva política redistributiva a través del Estado, en primer lugar y que los empresarios cambien sus percepciones, que su objetivo hasta ahora era la maximización de los beneficios y que estos vuelvan a niveles razonables y asuman el papel social que las empresas tienen como hicieron anteriormente.

A nivel del Estado, debería pasar por un aumento impositivo directo con tres medidas fiscales claras.   Reforma del IRPF aumentando los impuestos a los ricos, la vuelta a la tributación del patrimonio y anulación del impuesto de sucesiones.   Otra medida fundamental es que Zapatero pida en la reunión del G20 la supresión de todos los paraísos fiscales.   Nunca aumentos de impuestos indirectos, como el IVA que plantean las clases pudientes

Señores/as políticos, si no cambian se van a encontrar con cinco millones de parados, trece millones de pobres y las revueltas sociales van a estallar y no habrá policía que las detenga.   Miren a los ojos de las gentes y vean el sufrimiento que sus políticas generan.   Cambien, ya es hora.



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