martes, 23 de febrero de 2010

El apoteósico recibimiento al Dr. Calderón Guardia en 1958

El apoteósico recibimiento al Dr. Calderón Guardia en 1958

 

Columnista huésped | 23 de Junio 2008

Por Gonzalo Fajardo Salas
Tomado http://www.tribunademocratica.com/2008/06/el_apoteosico_recibimiento_al_dr_calderon_guardia_en_1958.html 

Vinieron los costarricenses desde los más recónditos lugares de la Patria. Desde la Zona Sur… y del Atlántico. Desde las llanuras de Sarapiquí y de San Carlos. Desde Guanacaste; o desde mi querida tierra … Puntarenas. Se movilizaron en sus propios medios de transporte. Unos, en bote, en panga o en lancha primero; y luego en tren desde los puertos. Otros, en cazadora, o en bus, como ahora decimos; o a pie; o en bicicleta, desde las barriadas y lugares vecinos a la capital.

Todos queríamos estar ahí. Fue un desplazamiento humano espontáneo. Sin precedentes en la historia nacional, que nunca más volvimos a ver. Lleno de fervor cívico, de agradecimiento y de profundo afecto. No acudieron por el llamado bullanguero de las cuñas divulgadas por la radio o por altavoces en las ciudades, barriadas y caseríos de nuestros pueblos. Tampoco estuvieron ahí: en el Paseo Colón; o en las avenidas y calles cercanas, porque se repartiera dinero o comida a quienes asistían; o para que se movilizaran en transporte pagado.

Fue una bella demostración sentida por miles de personas congregadas en calles, aceras y avenidas, como una poesía de amor y afecto sincero, que quería con su presencia -al menos verlo de lejos- para testimoniarle con un saludo, con su alegría y con un ¡VIVA CALDERÓN GUARDIA!, repetido una y otra vez, todo cuanto había hecho él por todos los costarricenses, especialmente por los trabajadores y campesinos; por los ancianos, enfermos y desvalidos; por los niños y los jóvenes, a riesgo grave de su vida y del bienestar propio y el de su familia.

No había diferencias sociales, ni distinciones en cuanto a la edad de quienes deseábamos estar ahí. Hombres, mujeres; niños y ancianos. Era una marea humana entusiasta y apacible. Paciente. Sin producir incidentes; ni tumultos. En espera de verlo aparecer, después de una década de ausencia. No recordamos turbas, ni malvivientes que hubieran aprovechado ese mar humano para hacer daño.

Esa multitud silenciosa, se movió al influjo de un único sentimiento y propósito. Teníamos que verlo. Nada importaba para muchos dormir a la intemperie. Movilizarse luego, después del magno evento, a como diera lugar. Eso no importaba. Lo que contaba era demostrarle al Dr. Calderón, Reformador Social de Costa Rica, su gratitud por todo lo que hizo por las grandes mayorías de nuestro país.

Ese reencuentro de un pueblo con su líder, con su conductor, fue una sinfonía. Luego de un doloroso exilio en México. Esa mirada profunda, cariñosa y llena de magnetismo del Dr. Calderón Guardia ¿cómo olvidarla? Fue correspondida con miles de aplausos y vivas entusiastas. ¿Y cómo no recordar sus brazos extendidos hacia el cielo y esas manos agitadas para saludar a quienes concurrimos al evento; o su inconfundible voz emocionada y entrecortada ante su pueblo?, no podemos olvidarnos de todo ello, y de mucho más, quienes vimos al Dr. Calderón, aunque fuera de lejos ante el imponente evento popular que presenciamos y vivimos.
Serenamente a la distancia, ahora medito y comprendo, que a mi edad no tuve las vivencias que miles tuvieron para estar ahí. Porque se entremezclaron sentimientos y recuerdos de cada quien. Pero estoy seguro que centenas de quienes asistieron al evento, también querían ver y expresar su agradecimiento al médico generoso, desprendido y solícito en curar y atender al enfermo. A la persona, al ser humano, lleno de profundo cariño, amor y desprendimiento para miles de familias humildes de nuestro país; a su Dr. Calderón Guardia.

Al día siguiente de ese hermoso día, ya en Puntarenas, donde cursaba el cuarto año en el Liceo José Martí, no lo olvido: un 9 de junio de 1958. Ávido por leer las noticias en La Nación, porque me imaginé que el despliegue de ese medio sería extraordinario. Especialmente porque las multitudes que se dieron cita, posiblemente a la manifestación pública más grande no organizada en nuestro país, de toda su historia, obligaban a un medio como ese periódico, a informar de manera veraz sobre un hecho sin precedentes.

Extrañamente el 9 de junio, no salió información alguna del evento. Me dije, ¿cómo se le olvidó al jefe de las noticias nacionales de La Nación, no consignar la noticia? No fue sino hasta el 10 de junio de 1958, cuando la noticia del recibimiento del Dr. Calderón Guardia fue consignada en La Nación. Pero al leer la breve referencia que ese medio hizo me sentí triste y mortificado. El espacio publicado era minúsculo, del tamaño de un aviso económico. Y mezquino porque refería la información a que un grupo de amigos recibimos al Dr. Calderón Guardia y luego lo acompañamos a su casa. Allá escondido en el tiraje de ese día, se insertó la noticia. Escondiéndose la verdad de lo ocurrido por el número de asistentes y, por supuesto, porque no se publicó una sola foto de la manifestación. ¡Cuánto fanatismo y cuánto encono!

Cincuenta años después La Nación vuelve a incurrir -con menosprecio de la verdad periodística que dice defender- en el mismo doble error. En primer lugar, al publicar el 10 de junio del 2008, que el pasado domingo se cumplían 50 años que el Dr. Calderón Guardia, luego de un decenio de ausencia, fue recibido por un grupo de amigos y acompañado a su casa. ¿Cuál grupo de amigos? Si quienes asistimos éramos miles de personas, muchísimas de las cuales, nunca habíamos visto personalmente al Dr. Calderón, como en mi caso. Y, en segundo término, se repitió su carencia de objetividad en ese medio, al no publicarse tampoco, una foto de la manifestación y mantener la versión histórica -que debió rectificarse- de la movilización popular más grande de costarricenses que fuimos a recibir al Aeropuerto de La Sabana al Dr. Calderón y a su estimable familia.

Agradezco al Diario Extra la publicación de este artículo, junto con la fotografía del apoteósico recibimiento al Dr. Calderón Guardia en 1958, como una muestra elemental y simbólica de gratitud y cariño eterno por su extraordinaria obra social y económica a favor de las grandes mayorías, constituida por los amigos y no amigos del Dr. Calderón Guardia.
(Diario Extra)
Columnista huésped | 23 de Junio 2008



4 Comentarios

* #8081 el 24 de Junio 2008 a las 07:56 PM José Rafael Flores Alvarado dijo:

    Muy bueno el comentario del sr. Fajardo Salas en relación a los 50 años del regreso del dr. Rafael Angel Calderón Guardia a nuestro país en junio de 1958 de su exilio en México, fue recibido por un numeroso grupo de campesinos y trabajadores que fueron beneficiados por las reformas sociales de los años cuarenta, él consigna que La Nación no le dió la cobertura del caso, por cuanto sus accionistas siempre estuvieron en contra de las leyes sociales y quisieron derogarlas, pero gracias a las acciones de don Pepe Figueres no lograron su cometido, más bien se ampliaron y mejoraron.-

* #8088 el 24 de Junio 2008 a las 11:22 PM siempre luchando dijo:

    RECORDAMOS PERFECTAMENTE ESE DIA DESE LA MUY TIERNA INFANCIA

* #8177 el 26 de Junio 2008 a las 11:56 PM Marina Volio Brenes dijo:

    Don Gonzalo tiene toda la razón al recordar la manifestación de cariño y devoción que los caldero-comunistas, como se les llamaba entonces, dieron al doctor Calderón Guardia, al regresar a su Patria. Como historiadora y como testigo presencial de tal acontecimiento, porque mi madre era ferviente partidaria del Doctor y por tanto obligatorio ir a la manifestación del Paseo Colón. No obstante mi edad, lo que percibí en aquellos momentos era que se recibía al “mártir” del exilio.

    Ese mártir representaba, en aquel momento, a todos los verdaderos mártires que sufrieron la cárcel y la persecución no solo de los soldados de la legión del Caribe sino también de las arbitrariedades del gobierno de Otilio Ulate. Mártires que vivieron en carne propia la cárcel y la persecución en todos los órdenes. El martirologio de los calderonistas es algo que no se ha estudiado en toda su profundidad en la Historia de nuestro país. Curisamente todos los bandos han guardado el silencio de los hechos históricos. Porque la historia oficial solo es escrita por los vencedores, o por los vencidos que por conveniencia guardan silencio o invisibilizan los hechos históricos.

    También deseo aclararle a don Gonzalo que la memoria histórica nos recuerda que el pueblo costarricense ha sido agradecido con aquellos líderes políticos que han tenido la visión de estadistas. Don Gonzalo señala que fue la primera gran manifestación de esta naturaleza. No. En el siglo XX tuvimos otras.

    En 1928 una manifestación espontánea y extraordinaria se dio desde la estación del Ferrocarril al Atlántico, en San José, hasta Puerto Limón, en tren, a caballo o a pie, fue la que le rindieron los partidarios a su líder Jorge Volio, fundador del Partido Reformista ,quien había defendido valientemente las reformas sociales que el país necesitaba. El precio por proponer las reformas sociales no fue para Volio el exilio político en un país amigo y al cual llegaran las contribuciones económicas de sus partidarios.

    Recuerdo en especial las contribuciones económicas que se enviaban al Dr. Calderón Guardia para que se ayudara en su estadía en México. Entre los viejos papeles de mi biblioteca se encuentran los recibos que tenía mi madre de sus contribuciones económicas pero que curiosamente las ponía a nombre de la niñita Marina Volio. Desconozco el porqué no las hacía a nombre propio o de mis hermanas mayores. Recuerdo las del Dr.Angel Chacón Chacón, médico de la familia y gran amigo personal del Doctor Calderón Guardia y cuya fortuna desapareció precisamente en esas contribuciones que enviaba religiosamente a México. Según sus propias manifestaciones en casa de mi madre a donde continuaban reuniéndose muchos de ellos.

    No. A Jorge Volio, por proponer las reformas sociales se le envió al Asilo Fort Jacó, en Bélgica, para enfermos mentales que eran a su vez calificados como delincuentes y que no fue sino gracias a la intervención de la Iglesia Católica de Bélgica ante el Ministerio de Justicia de su país, que lograron sacarlo de aquella cárcel. Por ello el pueblo agradecido se organizó para ir a recibirlo a Puerto Limón. Jorge Volio ignorando la organización espontánea y cariñosa de su pueblo, antes de desembarcar fue notificado por el Capitan del barco de que se le iban a rendir todos los honores correspondientes por parte del personal del barco y descendería con el toque de triunfo de las sirenas del barco que anunciaban la llegada de aquel líder.

    También, y no obstante las dolorosas circunstancias del fallecimiento del expresidente don Daniel Oduber, soy testigo de excepción de la manifestación de cariño y de emoción del pueblo costarricense, el día de su funeral. Fue el reconocimiento a su visión de estadista que está aún por estudiarse.

    Finalmente. En ninguno de los casos señalados,el Diario La Nación dio cobertura a los hechos históricos,como demostración de objetividad profesional.

* #14132 el 29 de Octubre 2008 a las 04:11 PM NUBIA DARCIA CORDOBA dijo:

    BUENAS TARDES ME PARECE DE SUMA IMPORTANCIA ESTE COMENTARIO Y QUE SE CUENTEN LAS COSAS COMO EN REALIDAD FUERON TAMBIEN ME PARECE PERFECTO PERO TAMBIEN QUIERO SABER QUIEN FUE LA PERSONA QUE TRAJO AL DR RAFAEL ANGEL DEL EXILIO DE MEXICO. SALUDOS CORDIALES Y ESPERO SU RESPUESTA.

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