martes, 11 de mayo de 2010

Vino, vio y venció. El poder de los Arias y la responsabilidad del PUSC

Interesante artículo que valora como los partidos políticos y la ciudadanía general hemos dejado que el país se pierda.  La Unidad bajo el pacto PLUSC fue responsable de que las instituciones democráticas se perdieran.

El desprecio de los hermanos Arias a la democracia ha sido la peor herencia dejada. 


Vino, vio y venció


Alvaro Madrigal C. (*)



El otro, el que triunfó en África y en España, el que dominó la política en el Imperio Romano y se enfrentó a sus rivales, “vino, vió y venció”. Julio César pasó a la historia por lo que hizo. Allí está junto a descomunales figuras, como Alejandro Magno y Napoleón.



El César de por aquí ciertamente llegó, vio y triunfó. Pero no lo hizo cortando montañas ni asediando directamente al enemigo; ni movilizando legiones ni forjando un legado socialmente transformador. Lo hizo tras bambalinas como siempre ha trabajado, con astucia gatuna y con el generoso desprendimiento propio de merchante –que siempre es calculado y facturado-.



Escaló las cumbres del poder político, se posicionó ampulosamente y se aseguró el control por plazo indeterminado de las principales instituciones del Estado. Hay que estar ciego para no ver cómo el doctor Oscar Arias Sánchez acumuló poder, retiene poder y proyecta poder a futuro. En él se resume la mayor concentración de poder, como nadie la ha gozado en la historia de Costa Rica.



Paciente y perseverante como el que más, supo explotar la concupiscencia de la oligarquía económica y financiera. Hace años intentó una alianza con el expresidente Calderón para reformar la Constitución Política y remover el obstáculo para una candidatura suya. Fallido el maridaje, se aseguró que los amoríos de esa oligarquía no se desvanecieran con el tiempo. Le facilitó el acceso a los centros de poder y armó con ella el tinglado idóneo para materializar el desguace del Estado Social de Derecho y raptar servicios públicos.



Pero antes necesitaba remover el impedimento constitucional. Lo logró cambiando la conformación de la Sala IV. Con el mismo patrón de trabajo, amoldó a su conveniencia las instituciones del Estado esenciales para asegurar su imperio y proveer las mieles tan gustadas por la oligarquía, que desde hacía rato había puesto a sus pies todo el poder financiero y mediático que controlan “las 14” de Costa Rica.



Esa incontenible ambición de poder ha encontrado terreno fértil en la grave postración de la ética y la moral en la función pública y, particularmente, en los partidos políticos. Con halagos y favores redujo la oposición y la crítica a cifras simbólicas, fumigó de la Asamblea Legislativa el control político y advirtió a los órganos vitales para la vigencia del esquema de frenos y contrapesos de lo que podía pasarles de osar desafiar sus apetencias.



Nada sustancial va a cambiar con doña Laura. Si acaso, cambios de estilo y puentes para el diálogo, que en nada van a arriesgar el coto de caza de don Oscar. Su presencia es evidente en la composición del nuevo gabinete y de la Asamblea, en el control del partido y en la orientación de los órganos llamados a hacer de contrapeso.



Por si algo faltaba, ya el bozal asegura el silencio del Movimiento Libertario. ¿Qué harán cuando la corrupción pegue en sus narices? ¿En qué quedaron sus cuestionamientos éticos y sus graves denuncias? Se las llevó el viento. O más bien la canoa, llena y apetitosa. Es lo que pasa cuando un partido tiene dueño. En este pantano se ahogaron las luchas éticas emprendidas por Federico Malavassi y Mario Quirós.



Muchísima gente no advierte los peligros que esto tiene, particularmente para la institucionalidad democrática. Caen embrujados por la interpretación onírica de esta aberración política que hace la prensa, manipulada por la oligarquía económica y financiera. Esto recuerda que allá en Venezuela caían embelesados por la obra material de Pérez Jiménez.



No me cabe duda: don Oscar Arias (o los Arias) retiene el poder político y cuando él habla de que ahora le corresponde a doña Laura “administrar” sabe por qué lo dice. O lo que es lo mismo: “Cámpora a la presidencia, Perón al poder”.



*Periodista, abogado.





Don Oscar Arias retiene el poder político y cuando él habla de que ahora le corresponde a doña Laura “administrar” sabe por qué lo dice

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