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lunes, 2 de mayo de 2011

ESTAMOS A LAS PUERTAS DE UNA DICTADURA

José Carlos Chinchilla, politólogo

“ESTAMOS A LAS PUERTAS DE UNA DICTADURA”

Diputado Luis Gerardo Villanueva actúo como un cínico.
tomado de 
http://www.diarioextra.com/2011/mayo/02/nacionales07.php

María Siu Lanzas
msiu@diarioextra.com
Foto: Archivo

El politólogo, José Carlos Chinchilla, dijo que esta es una prueba más de la falta de control de la Presidencia sobre la fracción oficialista.
La autoelección del diputado oficialista, Luis Gerardo Villanueva, como presidente del directorio legislativo representa una clara señal de que Costa Rica está a las puertas de una dictadura.
Este es el criterio del politólogo, José Carlos Chinchilla, quien llamó “cínico” a Villanueva, pues considera que el legislador verdiblanco sabía perfectamente bien lo que estaba haciendo y aún así continúo adelante.
“Él mismo cuando da las declaraciones dice que había quórum, a pesar de que él estaba consciente de que no era legal, ni legítimo, pareciera que en el Partido Liberación Nacional (PLN) están dispuestos a mantenerse en el poder a cualquier costo. En otros países es así como han comenzado las dictaduras y esto es lo que más alarma”, agregó Chinchilla.
La actitud de Villanueva y el espectáculo ocurrido ayer en la Asamblea Legislativa también es un reflejo de la incapacidad política sobre todo del partido de gobierno, según el politólogo.
“El PLN debió entender que era preferible tener un directorio de oposición que violentar la cultura política de este país. Incluso en el pasado cuando se han dado escenarios muy marcados, nunca se había acudido a un mecanismo tan brusco, lo que sucedió esta mañana (ayer) es algo grotesco”, sentenció Chinchilla.

FALTARON EL RESPETO A LA CIUDADANÍA






El politólogo Chinchilla considera que no solo se puso en peligro la institucionalidad democrática, sino que deslegitimaron a la Asamblea Legislativa. “La gente va a creer que los diputados deslegitiman sus propios reglamentos y la ley. Lo que hizo Villanueva, no lo valida ni la Constitución Política, ni los reglamentos y él lo sabía”, recalcó.
Consultado acerca de si fue irresponsable la actitud de la oposición de hacer un llamado a la ciudadanía para salir a las calles, Chinchilla, dijo que a estos no les quedó otra opción. “Lo que ocurrió no tiene nombre, creo que en la Asamblea Legislativa deberían renunciar todos, si tuvieran algún nivel de ética, pusieron en jaque a la Presidenta”, señaló.
Si bien, es cierto el politólogo es del criterio de que esta es una prueba más de la falta de control de la presidenta de la República, Laura Chinchilla, sobre la fracción de gobierno, siente que sí tuvo algo que ver en la renuncia de Villanueva a la presidencia legislativa, fue una actitud inteligente.


lunes, 19 de julio de 2010

Atacan otra de las grandes obras del Doctor. Quieren estrangular a las universidades estatales

Atacan otra de las grandes obras del Doctor. Quieren estrangular a las universidades estatales.




Los grupos oligarcas y anti populares ahora tienen en la mira otra de las grandes instituciones del Doctor. Calderón Guardia reabrió la Universidad en un periodo de crisis fiscal y económica. A pesar de ello tuvo la sabiduría de equipar la educación como una inversión para el desarrollo y no como un problema fiscalista.



Lamentablemente, los ministros actuales, con la miopía clásica del Estado rentista y de la ideología neoliberal son incapaces de replicar los logros de la generación fundadora de la UCR. ¿Cuál será el papel de la fracción de la Unidad ante el ataque de los neoliberales libertarios, liberacionistas y propios? ¿Serán los diputados de la Unidad cómplices de este ataque? ¿Serán capaces de defender la obra del doctor?




Yamileth González García:  “Universidad no recibe ultimátum de nadie”

Rocío Marín González
Administración
Tomado de  http://www.ucr.ac.cr/noticias/2010/07/14/universidad-no-recibe-ultimatum-de-nadie.html




Para Dra. Yamileth González, es fundamental que las autoridades del Gobierno respeten a las y los rectores de las Universidades Públicas.En declaraciones dadas esta mañana al periódico La Nación, la rectora de la Universidad de Costa Rica (UCR) y presidenta del Consejo Nacional de Rectores (Conare), Dra. Yamileth González García, afirmó que “la universidad no recibe ultimátum de nadie”.



De esta forma la Rectora reaccionó a la posición del Gobierno de dar tres días a los rectores y rectoras de las universidades públicas para que decidan si aceptan o no el ofrecimiento presupuestario hecho por el Estado para los próximos cinco años.



Según un comunicado de prensa del Ministerio de Educación, enviado a los medios, no así a los representantes del Conare, si esto no ocurre, el plan se discutiría en la Asamblea Legislativa, una vez que el Ejecutivo envíe el presupuesto nacional del otro año, en el mes de setiembre.



Para la Dra. González el ultimátum, que fue conocido por los representantes del Conare a través de la prensa, fue una sorpresa desagradable, por cuando en la reunión de ayer, que se prolongó hasta horas de la noche, nunca hubo un planteamiento al respecto. “En todo caso, de parte del Gobierno no hay un planteamiento para la educación superior, aquí el asunto es solo de plata”.



A su juicio aunque se supone que las universidades y el Gobierno están en un proceso de negociación “el Gobierno no negocia, sino que busca imponerse y eso es inaceptable”.



La propuesta de financiamiento del Gobierno es de otorgar un aumento real (más inflación) del 4% para el 2011, y del 4,5%, para los siguientes cuatro años.



Por su parte las universidades estatales piden un incremento del 11% real para el 2011, con un incremento de un punto porcentual cada año hasta alcanzar el 15% en el 2015.



Sin esos recursos las instituciones de educación superior públicas se verían obligadas a despedir personal interino, a no incrementar la oferta para estudiantes de primer ingreso, a cerrar cursos, a disminuir en un 17% la inversión en becas, a suspender el envío de docentes al exterior a realizar estudios de posgrado y a postergar los procesos de acreditación.

jueves, 8 de julio de 2010

FUERA YANQUIS DE COSTA RICA

FUERA YANQUIS DE COSTA RICA


UNIDAD POPULAR PARA LA DEFENSA DE LA SOBERANIA NACIONAL



HUMBERTO VARGAS CARBONELL

Secretario General del Partido Vanguardia Popular





Una nube oscura y tormentosa amenaza el futuro de este país por la irresponsabilidad del Poder Ejecutivo y de una mayoría parlamentaria que la da la espalda a los intereses populares y a la soberanía nacional. El 1 de julio la fracción del Partido Liberación, los libertarios, unos diputados que se hacen llamar cristianos y la mitad de los representantes del PAC aprobaron la entrega de los mares costarricenses a los propósitos de guerra del imperialismo norteamericano. Al tiempo que aprobaban la prórroga del convenio de “Patrullaje Conjunto” (Ley 7929) entregaron incondicionalmente los mares costarricenses a una gigantesca maquinaria de guerra de la Marina de los Estados Unidos.

Es la primera base militar norteamericana en los mares latinoamericanos, que se suma a las del Ejército y que estratégicamente pasa a ser el complemento necesario de las siete bases establecidas en Colombia y de la de la Cuarta Flota.



CAMINO AL DESPEÑADERO POLITICO Y MORAL



Estos actos ponen en evidencia que la retórica de paz enarbolada por la burguesía en la segunda mitad del siglo XX nunca fue sincera. Fue siempre un ardid propagandístico.

Distintos gobiernos—con la honrosa excepción del cuatrienio del gobierno de Rodrigo Carazo Odio—fueron siempre peones de la política de guerra del imperialismo norteamericano.

Los políticos burgueses más derechistas tomaron las riendas del país y se convirtieron en sirvientes de la política imperial. Declararon la ilegalidad de los sindicatos clasistas e ilegalizaron al Partido Vanguardia Popular. Establecieron penas de cárcel para los comunistas y se cometieron crímenes políticos como el asesinato de los dirigentes de la Provincia de Limón en el Codo del Diablo.

Nuestro territorio fue base de conspiración contra la Revolución Cubana, aquí se prepararon mercenarios para la invasión a Cuba en Bahía Cochinos. Se conspiró contra la Revolución Popular Sandinista.

El Gobierno de Laura Chinchilla, en alianza abierta con la ultraderecha fascista del Movimiento Libertario, ha dado un paso gravísimo en este camino de complicidad con el imperialismo norteamericano.

A partir de este momento, 46 buques de guerra, incluyendo portaviones, dotados de la tecnología más avanzada, podrán utilizar libremente el espacio marítimo y el territorio nacional, nada más con el pretexto de que están en lucha contra el tráfico ilícito de drogas.

Es el camino al despeñadero político y moral.

Actuarán libremente en las aguas territoriales y de jurisdicción exclusiva así como en el territorio nacional, 46 barcos de guerra, dos submarinos, 122 helicópteros, 10 aviones, más de 13 mil soldados, 1278 oficiales y 338 civiles (Actas de la Asamblea Legislativa 30 de junio y 1 de julio 2010 y periódico La República de 6 de julio 2010).

La supuesta política de paz se ha hundido en fango de su propia hipocresía.



NO HAY TAL LUCHA CONTRA EL TRAFICO DE DROGAS



Al imperialismo yanqui le es imposible, como es obvio, por su propia naturaleza, ofrecer nada positivo a los pueblos. Su política tiene que basarse siempre en la lucha contra un enemigo fabricado con propósitos de dominación. Un instrumento decisivo de esta lógica es el terrorismo mediático, es decir la mentira, la calumnia y la más indecente demagogia a lo que es necesario agregar las amenazas, el soborno y la corrupción de una buena parte de los políticos burgueses.

Para América Latina, el gran enemigo es el narcotráfico.

No es necesario ser un especialista en asuntos policíacos para constatar que los imperialistas no tienen un interés serio en terminar con el tráfico ilegal de drogas. Esta falsa lucha no pasa de ser un instrumento de dominación y, por supuesto, de engaño a gran sector de la población latinoamericana.

Si los norteamericanos tomaran en serio esta lucha y pusieran todos sus recursos al servicio de este propósito, en un plazo más bien corto, podrían reducir este flagelo a su mínima expresión. Pero no lo hacen.

¿Por qué?

La población de los Estados Unidos que no pasa de un 5% de la mundial, consume más de la mitad de todas las drogas que se producen en el mundo. Este país es ya el mayor productor de marihuana, de drogas de laboratorio y de químicos indispensables para obtener la cocaína pura.

Además la CIA financió la lucha ilegal contra la Revolución Popular Sandinista con el tráfico de cocaína, una buena parte del cual se realizaba en la Zona Norte de Costa Rica, en las fincas de John Hull, agente radicado en Costa Rica. Se trata de un hecho bien probado con documentos y testimonios irrefutables.

El aliado más fiel de los yanquis en nuestro continente es Colombia, que es también el mayor productor de drogas ilícitas. La mayor parte de esa producción se va para el consumo en los Estados Unidos. Con pleno derecho cualquiera puede preguntarse de que ha servido el llamado “Plan Colombia” y las siete bases militares establecidas por el Ejército gringo en el país hermano. Pues nada más que para reprimir al pueblo colombiana, para garantizar el poder político a la oligarquía, buena parte de cuyos representantes han acumulado sus capitales gracias al negocio de las drogas.

La política de “Seguridad Democrática” de Alvaro Uribe no ha sido otra cosa más que la cobertura del narcotráfico y la punta de lanza imperial contra los países vecinos, verdaderamente democráticos.

No se puede ni se debe olvidar que siendo Afganistán un país ocupado por el imperialismo yanqui y sus compinches de la OTAN es al mismo tiempo el mayor productor de heroína, principalmente para el mercado norteamericano.

El imperio yanqui se ha autoproclamado juez universal con capacidad para juzgar a todos los gobiernos del mundo, que usan como instrumento político inmoral. Acusan a Venezuela y alaban a Colombia. Venezuela no produce un gramo, pero Colombia es como hemos dicho el mayor productor del mundo. Jamás dicen nada sobre su propia conducta.

La mayor parte del dinero de actividades ilícitas se lava en los bancos norteamericanos, pero ahí no hay una lucha efectiva contra el narcotráfico. Los delincuentes siempre están en el extranjero.

Los norteamericanos son los proveedores de armas para los narcotraficantes y para todo el crimen organizado en México.

Estas líneas son apenas un boceto de una realidad terrible, la vida de los adictos. Para ellos no hay ningún tipo de ayuda ni en Estados Unidos ni en Costa Rica.

Está claro que no estamos frente a una lucha contra el tráfico de drogas, sino ante el establecimiento de una base militar en Costa Rica, con propósitos agresivos en contra de los gobiernos revolucionarios y progresistas de nuestro continente.



LA BASE EN COSTA RICA ES UN COMPLEMENTO DE LA CUARTA FLOTA



Hace ya más seis décadas que el imperio yanqui desactivó la Cuarta Flota, que tuvo la misión de proteger al Caribe y al Canal de Panamá de los submarinos alemanes.

Después de la Segunda Guerra los Estados Unidos lograron alinear a los gobiernos latinoamericanos a sus políticas de dominación. Sus guardianes principales fueron las más crueles dictaduras, nacidas casi siempre de golpes de Estado.

La unanimidad proyanqui fue rota por la Revolución Cubana. Contra el pueblo cubano se han utilizado todos los recursos, incluyendo los más criminales imaginables.

Todos se estrellaron contra la unidad del pueblo y la sabiduría de su dirección política.

Los pueblos continuaron luchando heroicamente, pero al fin llegó una gran victoria, Hugo Chaves ganó las elecciones en Venezuela y continuó ganando todos los escrutinios electorales posteriores. Se abrió para Venezuela la posibilidad de una revolución socialista con raíces en la lucha libertadora de Simón Bolívar.

Después triunfaron Rafael Correa y Evo Morales.

Estas victorias revolucionarias y la voluntad de mayor libertad de otros gobiernos progresistas, provocó un cambio radical en la estrategia norteamericana porque los gobernantes serviles iban poco desapareciendo del escenario político.

En este nuevo escenario comienzan a lanzar primero campañas de infames mentiras, poniendo en juego su poderoso y amplio sistema de terrorismo mediático y, al mismo tiempo, recurren al chantaje militar o a la intervención directa.

Los revolucionarios no se han dejado extorsionar y hay que decir que tampoco lo gobiernos progresistas.

El golpe de Estado en Honduras fue un ensayo. Se equivocaron cuando creyeron que ese era el eslabón más débil. Resultó ser extraordinariamente fuerte gracias al Frente Nacional de Resistencia.

Ahora recurren a la amenaza con una fuerza militar realmente gigantesca: la Cuarta Flota, las bases en Colombia y la base naval en Costa Rica.

La más fuerte será, estamos seguros, la unidad de los pueblos latinoamericanos que aspiran a ser realmente libres, disfrutar de las riquezas propias y de los frutos de su trabajo.

El ALBA resultó más fuerte que el ALCA.

Los yanquis quieren recobrar el petróleo venezolano y ecuatoriano, el litio de Bolivia, las riquezas de la Amazonía y todas las riquezas de los pueblos de Latinoamérica.

¿Serán capaces de intentar destruir lo nuevo que surge por el afán de libertad y justicia de los pueblos latinoamericanos? Capaces sí, puesto que son absolutamente inmorales? ¿Podrán hacerlo? No. Los pueblos latinoamericanos unidos son invencibles.



MAYORÍA PARLAMENTARIA CONTRA EL PUEBLO



El trámite del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos terminó corrompiendo a las mayorías parlamentarias. Enseñó a votar sin pensar, atendiendo ciegamente órdenes del Poder Ejecutivo. La obediencia sustituyó al pensamiento. Es el mejor ejemplo de la decadencia política de la burguesía subordinada al poder imperial.

Así ocurrió al votar la autorización para el establecimiento de la base naval tanto en el Caribe como en el Pacífico.

Un breve comentario adicional.

El inciso 5 del artículo 121 de la Constitución Política dice los siguiente: “121…Además de las otras atribuciones que le confiere esta Constitución, corresponde exclusivamente a la Asamblea Legislativa… 5) Dar o no su asentimiento para el ingreso de tropas extranjeras y para la permanencia de naves de guerra en los puertos o aeródromos”

La redacción copiada es absolutamente defectuosa, pero se dio con el propósito de salvaguardar la soberanía nacional. Pero ha sido convertido en lo contrario, diputados obedientes y sometidos a los dictados de una potencia extranjera y del Poder Ejecutivo lo han convertido en un instrumento de entreguismo. Este acto pasará a la historia como una hora oscura, por la que seguramente nuestro pueblo tendrá sufrir y luchar intensamente.

El permiso aprobado por la Asamblea Legislativa da los “marines yanquis” permiso abierto para atracar nuestros puertos, realizar acciones en mar, realizar actos represivos en el territorio nacional, usar sus uniformes militares en sus estancias en tierra. Los daños que produzca su actividad solo podrán ser litigados en los Estados Unidos y de acuerdo con las leyes norteamericanas.

Es una vergüenza.

Si se aplicara el derecho costarricense tales prerrogativas no se pueden conceder en un simple permiso, sería necesario un instrumento jurídico distinto, un tratado internacional que garantice la reciprocidad.

Se pisotea la dignidad del pueblo, se mancilla la soberanía nacional y se violentan normas elementales del derecho.

Se reafirma así el carácter neocolonial, cristalizado ya en el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. También nos convoca a una lucha por la Segunda Independencia y la libertad de la patria.







LLAMAMIENTO A LA LUCHA



Cuando se aprobó el Patrullaje Conjunto advertimos de los peligros que entrañaba ese convenio.

Ahora se están viendo las consecuencias y peores serán las que vendrán.

Es necesario que el pueblo se una en esta causa.

El patriotismo nos convoca.

Las guerras de Irak, de Afganistán, las amenazas a Irán, la ocupación de Palestina, las provocaciones en la Península Coreana, el odio contra Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia; las conspiraciones contra las gobiernos progresistas, no sometidos al imperialismo, muestran el carácter criminal del imperialismo norteamericano.

Hay que dejar atrás las rencillas, la discordia y la intolerancia.

Llamamos a las organizaciones sociales y a todo el pueblo a darnos la mano y luchar unidos contra el imperialismo y contra sus sirvientes.






martes, 23 de febrero de 2010

Un país desgarrado. Secuelas La violencia política y las venganzas siguieron durante varios años después de la guerra de 1948

  Secuelas La violencia política y las venganzas siguieron durante varios años después de la guerra de 1948
David Díaz Arias | ddiazari@indiana.edu




Artículo tomado de http://www.nacion.com/ancora/2008/abril/06/ancora1483498.html

El 13 de octubre de 1954, Manuel A. R. asistió a una reunión en la Jefatura Política de Goicoechea. Manuel, de 50 años de edad, trabajaba entonces como agente principal de policía en Ipís de Guadalupe, por lo que su convocatoria a esa sesión le parecería normal; pero no lo era. Apenas tomó asiento, el jefe político lo sometió a una serie de preguntas, formuladas y transcritas en papel como en un juicio.


Así, el jefe político interrogó a Manuel exigiéndole revelar su identidad política. Manuel A. R. respondió: “Soy figuerista y estoy de lleno con el gobierno actual y me siento muy honrado en servirle”; pero su jefe insistió: “¿Es cierto que anteriormente o sea en el régimen de Picado Ud. era de reconocida filiación calderonista?”. Manuel aseguró: “En ese tiempo yo estaba de policía en San José y por lo tanto tuve que ser de ese color pero eso fue hace muchos años”.

En los siguientes días, el jefe político llamó a tres personas para interrogarlas sobre la identidad política de Manuel A. R.; todas confirmaron que él había sido caldero-nista antes de 1948. Entonces, el jefe político envió la información recolectada al Ministro de Gobernación para que resolviera qué hacer con su subalterno. De esa manera, cinco años después de la guerra civil de 1948, un ciudadano común que trabajaba para el gobierno pasó por un “juicio” solamente por ser sospechoso de haber apoyado al calderonismo en el pasado. ¿Por qué?

Memorias. Costa Rica experimentó una tremenda tensión social entre 1940 y 1948. Una alianza entre los gobiernos de Rafael A. Calderón Guardia y Teodoro Picado junto con el Partido Comunista, enfrentó a otro grupo de políticos y jóvenes intelectuales; todo ello dio como resultado una guerra civil.

La gente común participó activamente en ese enfrentamiento, en cada actividad política, desfile, campaña y batalla. La violencia desempeñó un papel fundamental en esos movimientos sociales.

Empero, como ha sostenido el sociólogo Manuel Solís, los crímenes acontecidos en el marco de la violencia política del 48 no tienen un lugar central en la memoria oficial de la guerra.

Esa memoria presenta la violencia solamente como una acción defensiva y nunca mal orientada, de modo que su ejecutor queda libre de cualquier responsabilidad.

No obstante, la violencia fue un componente central y creció como consecuencia de la polarización política, especialmente después de 1944. Una parte de la oposición empleó un lenguaje violento para atacar al gobierno y sus simpatizantes. Este lenguaje violento se convirtió en actos terroristas una vez que el gobierno y sus aliados comenzaron a enfrentar con fuerza (cinchas y garrotazos) a la oposición.

En ese contexto, la gente común insertó sus problemas y desavenencias personales en la lucha política y la usó como una vía para canalizar sus disputas cotidianas.

Desde ese punto de vista, muchos costarricenses utilizaron la guerra civil como un evento legítimo para practicar la “ley” del ojo por ojo y diente por diente.

La guerra no acabó con esa visión; al contrario, el final del conflicto armado propició actos de violencia algunas veces disfrazados de revanchismo político.

Represión. Varios testimonios y memorias de la guerra civil escritos por líderes comunistas-vanguardistas sostienen que ellos dejaron las armas y entregaron San José solamente porque Figueres les prometió respetar las reformas sociales y la legalidad de su partido. Por su parte, los líderes calderonistas insistieron en que se respetasen sus vidas, trabajos y propiedades. Sin embargo, tan pronto como tomaron el poder político, los ganadores de la guerra organizaron la represión.

Primero, esta represión apareció institucionalizada bajo un traje judicial. La Junta Fundadora de la Segunda República organizó los tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas para juzgar a los líderes y simpatizantes “calderocomunistas”.

Muchas pruebas escritas y orales indican que, en varias ocasiones, esos tribunales sirvieron para falsificar cargos contra connotados líderes y contra gente común.

Por ejemplo, el sindicalista y escritor Carlos Luis Fallas fue acusado de robar 54 “gallinas finas”; pero otros casos ni siquiera llegaron a los salones judiciales.

Apenas terminó el conflicto armado, tres personas fueron llevadas a un lugar llamado “La Cangreja” (Cartago) y allí fueron asesinadas. Asimismo, los líderes vanguar-distas de Limón fueron muertos en el “Codo del Diablo”, sin juicio de por medio y sin que ellos representasen amenazas para nadie.

Junto a eso, se presume que los vencedores habían elaborado un plan para matar a la cúpula dirigente del Partido Vanguardia Popular.

Dicho plan no funcionó gracias a la intermediación del arzobispo Víctor Manuel Sanabria y a la rápida movilización de la familia de Jaime Cerdas, uno de los vanguardistas.

Empero, muchos de esos líderes y sus familiares experimentaron torturas, dolor psicológico y persecución después de la guerra. Por ejemplo, la escritora comunista Carmen Lyra pasó sus últimos días de vida deseando regresar a Costa Rica desde México, pero la Junta nunca la autorizó a hacerlo.

Ese tipo de represión se reprodujo en las clases bajas y modeló las identidades políticas y los recuerdos que heredaría la generación de niños y niñas que nació alrededor de 1948.

En ese sentido, el ciclo represivo posterior a la guerra civil tuvo dos fases: una muy fuerte entre 1948 y 1949, y otra más moderada durante el primer gobierno de José Figueres (1953-1958).

Mediando entre esos ciclos, se encuentra el periodo presidencial de Otilio Ulate (1949-1953). Al parecer, el periodo de Ulate propició la disminución de las tensiones sociales producidas por la guerra y la invasión calderonista de diciembre de 1948, aunque esto necesita una investigación más a fondo.

Nueva moral. Además, la primera administración de Figueres comenzó una campaña moralizadora. Esta fomentó un enfrentamiento con varias prácticas populares que no habían sido prohibidas en el pasado o que habían sido toleradas.

Así, se empeñaron en extender una “nueva moral”, que intentaba controlar la música en las cantinas, los bailes, las películas y hasta las “novelas pasionales”. Muchos figueristas utilizaron este marco para ajustar cuentas con sus enemigos políticos, como fue el caso presentado al inicio de este artículo.

La idea del control social era consecuente con la visión que Figueres y sus seguidores tenían de los gobiernos de Calderón y Picado. Para aquellos, esas administraciones representaban una era inmoral en la que Costa Rica había perdido sus buenas costumbres.

Por tanto, su meta era recobrar un pasado mejor. En medio de esto ocurrió la segunda invasión calderonista (1955): esta probó que los anhelos de violencia de los vencidos también estaban vivos.

Años después, tras la tensa elección de Mario Echandi (1958), se inició un proceso de reconciliación nacional cuyo punto más visible fue el regreso de Calderón Guardia al país. Con este proceso, se cerró el ciclo de inestabilidad que se había iniciado en la década de 1940.

Al fin, en agosto de 1961, la Asamblea Legislativa indultó a todos los costarricenses condenados por el Tribunal de Sanciones Inmediatas.

El autor es profesor en las escuelas de Historia y Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica.