“Creo que en la humanidad van a aparecer emergencias, que nos ayudarán a salvar (…) el tipo de vida que tenemos
Tu preguntas lo que quieras y yo contesto lo que quiero”, aclaró, justo después del saludo, este viejito que apoya sus palabras en sus estudios, pero sobre todo en sus años de experiencia trabajando en favor de los pobres, los marginados y en pos de una mejor relación de los hombres con el planeta.
Leonardo Boff, fundador de la Teología de la Liberación y cuya prédica le valió la condena al “silencio” por parte del Vaticano, visitó Córdoba esta semana donde fue reconocido como “visitante distinguido”. Entre disertaciones y agasajos se hizo un tiempo para dialogar con Día a Día.
–¿Por qué cree que la Iglesia está cada vez más lejos de la sociedad? Por ejemplo, aquí la curia se mostró exacerbadamente en contra del matrimonio homosexual?
Yo creo que el problema no es de la sociedad, ni de los homosexuales. El problema es la Iglesia que no tiene experiencia de vivir en espacios democráticos. Primero, ella no es una democracia, es la única monarquía absolutista monosexual, sólo de hombres, en el mundo. Y se compagina muy bien con las dictaduras militares porque tienen una connaturalidad de estructuras. La Iglesia tiene que aprender a vivir en un espacio democrático donde hay muchas opiniones, respetarlas. Ella tiene derecho a tener la suya, pero tiene el deber de escuchar a los demás. Y si una sociedad ha decidido eso, tienen que acoger esto.
Un cristiano posiblemente no va a entenderlo como matrimonio, pero como una unión que garantice los derechos que les da un estatuto de legalidad, de ciudadanía, eso lo tiene que apoyar, independientemente del juicio moral que hace sobre esto. Y la Iglesia no ha aprendido hasta hoy, porque nunca aceptó estructuras democráticas hacia adentro; y en la sociedad lo aceptó en la medida que mantiene la hegemonía moral, puede tener sus espacios, sus colegios, sus universidades católicas, pero en el momento que hay un conflicto cualquiera, se opone absolutamente y se hace antidemocrática. Ahí está el problema.
–En el ámbito interno de la Iglesia usted sufrió la persecución. ¿Por qué cree que el Vaticano le tiene tanto miedo a la propuesta que plantean desde la Teología de la Liberación?
Cuando hablo de Iglesia no hablo de la comunidad cristiana que es muy amplia, hablo de la Iglesia como institución de poder, de la jerarquía. Esa jerarquía históricamente, como es un poder, se ha articulado con otros poderes y nunca ha hecho una alianza con los sin poder. La Teología de la Liberación parte de los ceros económicos, de los pobres explotados, para los cuales la Iglesia ha tenido una presencia de acomodación, de resignación y nunca los ha ayudado a descubrir que esa pobreza es perversa, no es natural ni querida por Dios, es producida por procesos económicos y políticos de explotación. Entonces ahí la Iglesia se siente perdida, porque la relación con el pobre es solamente caritativa existencialista, manteniendo al pobre dependiente.
La visión de la liberación es: el pobre tiene fuerza histórica, sabe pensar, puede organizarse, puede ayudar a cambiar la sociedad, la Iglesia y los cristianos pueden ser aliados. No que la Iglesia va a liberar al pobre mágicamente, pero la Iglesia tiene poder social y político, tiene infraestructura, puede ofrecer las parroquias para que se reúnan y cosas así. Pero la Iglesia tiene miedo de ellos, porque ellos quieren cambios en la sociedad y quieren cambios también en la Iglesia, porque quieren participar, opinar juntos, y no ser tratados de manera infantil como son tratados.
– ¿Qué opinión tiene de Benedicto XVI?
Yo creo que es un Papa conservador y en ciertos puntos reaccionario, que intenta demoler todas las conquistas del Concilio Vaticano Segundo. El proyecto de él es construir la Iglesia fuerte hacia adentro, apartada del mundo, porque tiene una lectura negativa del mundo y de toda la modernidad. Ve la modernidad como decadencia, como relativismo de la gran síntesis medieval.
Hay que rescatar los elementos buenos de la modernidad, la modernidad nos ha dado los derechos humanos, dignidad de las personas, nos ha dado desarrollo tecnológico, científico. Hay elementos positivos, pero ellos condenan masivamente. Además, piensa que la salvación pasa solamente por la Iglesia y subraya mucho esa visión arrogante que fuera de la Iglesia no hay salvación, que las demás Iglesias no son Iglesias. Es un Papa que sigue siendo profesor, nunca consiguió ser pastor.
–¿Qué opinión tiene sobre el vuelco hacia la política de Lugo?
Lugo tiene el mérito de haber introducido una ruptura en la política de Paraguay, que era la dominación de más de 50 años de un partido altamente corrupto y una alianza entre militares y sociedad civil que era indestructible. El ha conseguido romper esto. Como la corrupción es muy fuerte tiene muchas dificultades para gobernar, además ha tenido problemas personales que son muy dolorosos, pero ahora se ha estabilizado. Ahora cuenta con el apoyo de muchos presidentes de América Latina, especialmente de Brasil. Lula lo ha apoyado mucho, para no dejar que los problemas personales se transformaran en problemas políticos. Consiguió una renegociación del tratado de Itaipú, lo que le ha permitido fondos para hacer trabajo social y Lula lo hizo consciente de eso.
Lula reconoció: “Tenemos una deuda histórica que nunca hemos pagado. Hemos destruido ese país. Siempre lo tratamos como pequeño y pobre, pero no, es igual que nosotros, un hermano que tiene que ser ayudado”. Y esa dimensión ética hizo que ellos se hayan hecho grandes amigos, prácticamente se hablan cada semana. Pecado que Lugo tiene cáncer y está siendo tratado en Brasil. Pero yo creo que va a consolidar su gobierno y permitir que Paraguay tenga otro tipo de historia que no sea esa corrupta que dominó por más de 50 años.
–¿Qué piensa sobre el rumbo que llevan los gobiernos de la región?
Yo creo que América Latina esta viviendo un tiempo de democracia como nunca ha vivido antes. Antes teníamos democracias que eran de las elites, después las dictaduras militares y ahora viene democracias basadas en los movimientos sociales. Tanto en Brasil, Perú, Bolivia, Venezuela, en parte Argentina y en parte Chile, hay una renovación de la democracia en su naturaleza. Antes, las políticas eran elitistas, ahora lo principal son las políticas sociales.
En Brasil, que es lo que conozco un poco más, la brecha entre ricos y pobres disminuyó un 17 por ciento. 32 millones que estaban totalmente al margen fueron incluidos, más de 30 millones pasaron de la pobreza a la clase media baja. Y eso es una revolución social, dentro del campo democrático, eso está pasando un poco en toda America Latina como algo nuevo.
Yo creo que, como dice Boaventura de Souza Santos, es el único continente que está renovando la democracia sobre la base del espíritu comunitario, sea de los movimientos o de la democracia comunitaria que viene de los indígenas, que es la estructuración típica de las comunidades indígenas, con profundo sentido de igualdad, tratar bien a la tierra, no tener el centro en la economía, sino en vivir. Y eso está renovando la democracia y es el mérito de la nueva democracia de América Latina.
–Respecto a las dos concepciones que están en lucha, ¿desde dónde cree que surgirá el nuevo comienzo?
Yo creo que al crecer la crisis ecológica, con los eventos extremos, la humanidad se va dando cuenta de que entramos en un proceso de caos, la tierra está en caos. Yo creo que la humanidad va a despertar. Que no podemos continuar con esto. Lo peor que podemos hacer es seguir adelante con lo mismo, tenemos que cambiar, porque lo que domina hoy es la lógica del mercado que es sumamente competitiva, nada cooperativa y la solución tiene que venir desde la cooperación internacional. Como el riesgo es global, cada uno tiene que dar su ladrillo para construir algo alternativo. No es si queremos o no queremos, porque sino lo hacemos se empeora todo.
Yo creo en la enseñanza que viene del sufrimiento, uno aprende mucho del sufrimiento. Vamos al encuentro de una situación dramática, de mucho dolor para la humanidad y ahí es evidente que va a amenazar a todos. Y van a aprender que podemos vivir mucho mejor con menos. Junto con eso, la parte más positiva es que más y más personas intentan vivir lo alternativo: producción más orgánica, cooperativas más pequeñas, tratando mejor la basura, las aguas… Esas medidas ayudan a componer el cuadro de una alternativa mejor.
–¿Entonces cree que es necesario tocar fondo, sufrir, antes de lograr un cambio?
Eso es moverse dentro de la física convencional de Newton: causa y efecto. Pero si uno parte de la física cuántica trabaja con la incertidumbre y con la sorpresa. El universo vive de emergencia. En emergencia se da algo sorprendente: energías que se van acumulando y de repente aparece un fenómeno que cambia las conciencias. Yo estoy a favor del principio de la sorpresa y de lo imprevisible.
Nadie podía prever que un negro, nacido fuera de Estados Unidos, llegara a presidente, sería contra todas las reglas de la física, pero es la emergencia. Nadie podía pensar que un obrero que apenas escapó del hambre llegara a ser el presidente de Brasil. Y así tantas cosas… Creo que en la humanidad van a aparecer emergencias, que nos ayudarán a salvar, no la tierra, porque la tierra no tiene problema la tierra seguirá, pero salvar el tipo de vida que tenemos.
Fuente: http://jbcs.blogspot.com/2010/08/entrevista-leonardo-boff.html
"Blog dedicado a un bello mito,un socialcristianismo comprometido con las causas sociales y no con la nefasta idea de la doctrina social de mercado". Lo imposible sólo dura un poco mas...
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martes, 31 de agosto de 2010
domingo, 25 de julio de 2010
Libro: Primero Dios, vida de monseñor Romero
Libro: Primero Dios, vida de monseñor Romero
por Gallo, Marco · Comentar
por Roberto Morozzo della Rocca, Edhasa, Buenos Aires, 2010, 500 páginas.
tomado de http://www.revistacriterio.com.ar/cultura/libro-primero-dios-vida-de-monsenor-romero/
Óscar Arnulfo Romero y Galdámez nació en Ciudad Barrios, El Salvador, el 15 de agosto de 1917. Murió asesinado en su país, mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital de La Divina Providencia el 24 de marzo de 1980.
Morozzo della Rocca, catedrático de la Universidad de Roma III, en Primero Dios, vida de monseñor Romero recorre los hechos que marcaron el camino del arzobispo mártir. Más allá de los nutridos elementos biograficos, presenta un documentado estudio sobre la figura del arzobispo mártir y da cuenta de la complejidad histórica de El Salvador en los años 70 y 80, resaltando la extrema polarización de la sociedad, característica también de la mayoría de los países latinoamericanos en aquellas décadas.
En sus páginas se aprecia la incondicional obediencia al Papa y el profundo amor por la Iglesia de Romero hombre, pastor y sacerdote. Resulta desacertado pretender catalogarlo en sectores de derecha o de izquierda: ante la Teología de la Liberación asume la propuesta de Pablo VI de la “liberación integral del hombre”, que no deriva de una elección política sino de la razón evangélica, la conversión del corazón hacia la “opción preferencial por los pobres”. El carácter eminentemente sacerdotal de Romero fue destacado por monseñor Jesús Delgado, su secretario en el arzobispado, en la publicación de Así tenía que morir: ¡sacerdote! Porque así vivió Mons. Oscar A. Romero, diario del alma del arzobispo.
El título Primero Dios refleja una expresión típicamente salvadoreña, que equivaldría a nuestro “Dios mediante”. El texto que lo acompaña abunda en detalles y matices que destacan el modelo de cristiano, testigo movido sólo por el amor al Evangelio y a sus amigos más pequeños, amor que lo llevó a dar su propia vida. Convocados por su ejemplo, muchos jóvenes en El Salvador deciden hoy su ingreso al sacerdocio; además, su figura ha trascendido las fronteras y alentamos la esperanza de que su testimonio sea recogido por las nuevas generaciones. Como expresa Morozzo della Rocca, es necesario mantener viva la memoria de monseñor Romero y que sea fuente y alimento de cristianos hambrientos de justicia y de amistad con los pobres.
por Gallo, Marco · Comentar
por Roberto Morozzo della Rocca, Edhasa, Buenos Aires, 2010, 500 páginas.
tomado de http://www.revistacriterio.com.ar/cultura/libro-primero-dios-vida-de-monsenor-romero/
Óscar Arnulfo Romero y Galdámez nació en Ciudad Barrios, El Salvador, el 15 de agosto de 1917. Murió asesinado en su país, mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital de La Divina Providencia el 24 de marzo de 1980.
Morozzo della Rocca, catedrático de la Universidad de Roma III, en Primero Dios, vida de monseñor Romero recorre los hechos que marcaron el camino del arzobispo mártir. Más allá de los nutridos elementos biograficos, presenta un documentado estudio sobre la figura del arzobispo mártir y da cuenta de la complejidad histórica de El Salvador en los años 70 y 80, resaltando la extrema polarización de la sociedad, característica también de la mayoría de los países latinoamericanos en aquellas décadas.
En sus páginas se aprecia la incondicional obediencia al Papa y el profundo amor por la Iglesia de Romero hombre, pastor y sacerdote. Resulta desacertado pretender catalogarlo en sectores de derecha o de izquierda: ante la Teología de la Liberación asume la propuesta de Pablo VI de la “liberación integral del hombre”, que no deriva de una elección política sino de la razón evangélica, la conversión del corazón hacia la “opción preferencial por los pobres”. El carácter eminentemente sacerdotal de Romero fue destacado por monseñor Jesús Delgado, su secretario en el arzobispado, en la publicación de Así tenía que morir: ¡sacerdote! Porque así vivió Mons. Oscar A. Romero, diario del alma del arzobispo.
El título Primero Dios refleja una expresión típicamente salvadoreña, que equivaldría a nuestro “Dios mediante”. El texto que lo acompaña abunda en detalles y matices que destacan el modelo de cristiano, testigo movido sólo por el amor al Evangelio y a sus amigos más pequeños, amor que lo llevó a dar su propia vida. Convocados por su ejemplo, muchos jóvenes en El Salvador deciden hoy su ingreso al sacerdocio; además, su figura ha trascendido las fronteras y alentamos la esperanza de que su testimonio sea recogido por las nuevas generaciones. Como expresa Morozzo della Rocca, es necesario mantener viva la memoria de monseñor Romero y que sea fuente y alimento de cristianos hambrientos de justicia y de amistad con los pobres.
miércoles, 21 de julio de 2010
Romero vive, la lucha sigue
Publicado el 19 Julio 2010. Tags: Alternativas, Asesinato, El Salvador, mineria, Monseñor Romero, Óscar Romero, Pacific Rim, Resistencia, Roberto D'Aubisson, teología de liberación
Artículo publicado en Amauta con permiso de ¡Reclama! y del autor
por Iain Hunt
Reportajes desde El Salvador durante el aniversario trigésimo del asesinato de Monseñor Oscar Romero
En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.
- Oscar Romero, 23 de Marzo 1980
La marcha del pueblo
¡Romero vive! ¡La lucha sigue! Yo encuentro mi lugar en la fila, me meto en el coro, y subo las aguas revueltas del pueblo.
El 24 de Marzo 2010, miles se juntaron en la capilla del hospitalito en San Salvador para celebrar una misa en el mismo sitio donde el arzobispo Oscar Romero fue asesinado mientras celebraba una misa 30 años antes. Desde allí, volvieron sobre los pasos hasta la catedral en el centro, donde más de 250,000 se habían reunido para el funeral del Monseñor. Durante el funeral, una bomba de humo había explotado y los disparos que siguieron tomaron la vida de unos 30 a 50 seres humanos. Algunos testigos reportaron haber visto francotiradores montados encima del palacio del gobierno en el otro lado de la plaza.
Un participante en la marcha, Lolo, nos dijo a mi hermano y yo que había habido otra marcha el sábado anterior, con la asistencia de presidente Mauricio Funes, y también un destacamento de policía y militares. Pero esta marcha, dijo Lolo, sería la marcha del pueblo.
La Base
Un grupo amplio de participantes en la marcha venían de comunidades cristianas de base dispersadas entre los campos del país – comunidades católicas que practican y estudian fuera de la jerarquía de la iglesia, interpretando la palabra por medio de la teología de liberación. Visité una de estas comunidades en el barrio de San Ramón. En San Ramón, miembros de la comunidad cristiana de base participan en una clínica, una cooperativa de leche de soya, una tienda que vende productos de artesanías locales, y una escuela autónoma del modelo de de educación popular de Paolo Freire (con la intención de que las madres de San Ramón pasarán su sabiduría a los niños que no tienen acceso a las escuelas públicas), entre otros proyectos. Un miembro de la comunidad, Aida, nos contó del origen de la comunidad cristiana de base, en el momento cuando el sacerdote les cerró la puerta de la iglesia a grupos y proyectos comunitarios. Mi hermano, por medio de términos teológicos, describió la comunidad como la construcción del reino de Díos en la tierra, un ambiente en que cada persona es nutrida a través de sus propias actividades dentro del colectivo.
Que tan largo es el tentáculo que sacó el gatillo
Concurrente con la marcha en memoria de Monseñor Romero, sucedió otra demostración política. Un grupo más pequeño de activistas, llevando letreros de protesta en una mano y latas de pintura de spray en la otra, desfiguraron un monumento erigido en honor de Roberto D’Aubisson, ex-mayor del ejército entrenado en La Escuela de las Américas y fundador de la derechista Alianza Republicana (ARENA), que gobernó el país de 1989 hasta 2009.
En una entrevista publicada el 25 de Marzo en el periódico electrónico Salvadoreño El Faro, uno de los colaboradores en el asesinato de Romero, el Capitán Álvaro Saravia, confirmó lo que la Comisión de la Verdad post guerra civil y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya habían confirmado – que el autor del crimen fue D’Aubisson.
Al comienzo de los años ochenta, D’Aubisson aparecía en la televisión y señalaba como supuestos comunistas a diferentes lideres políticos y religiosos, quienes aparecían asesinados misteriosamente días después. Decían durante esta época, “cuando D’Aubisson abre la boca, se abre una fosa.” D’Aubisson murió de cáncer de la lengua en 1992, el mismo año de la firma de los acuerdos de paz que trajó el final de la guerra civil.
El reportaje de El Faro describió la destitución en exilo de Saravia en las lomas remotas de un país hispano desconocido como un infierno. Como él mismo lo dijo en la entrevista,
Vaya a verme ahora. He aprendido a vivir con lo que tengo. He vivido con la gente que realmente sufre. Pero sufre una calamidad espantosa. ¡La peor desgracia del mundo! ¡La pobreza! ¿Cómo no iba a ser guerrillero el hombre si estaba viendo que sus hijos se estaban muriendo de hambre? Y cuando iban a cagar cagaban lombrices. Yo agarro mi fusil y me voy a la verga. No lo espero dos veces. Ni tres. Ni necesitan convencerme mucho.
Murales del Monseñor Romero y Ché Guevara
El Presidente Funes, el primer candidato elegido del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), comisionó un mural en la memoria de Monseñor Romero en el aeropuerto internacional de San Salvador, para que lo vean todos los pasajeros con boletos. Funes usó la inauguración del mural como oportunidad para pedir perdón de parte del gobierno salvadoreño por el crimen.
La Universidad Nacional de El Salvador es un mosaico de murales enmarcado con bordillos cubiertos por un arco iris de graffiti. Aunque actualmente la universidad no ofrece dormitorios para estudiantes, ya que durante la guerra civil los soldados despejaron los dormitorios cuando se pensaba que la universidad era un santuario para personas subversivas, por medio de estos murales, los estudiantes todavía ocupan permanentemente esta institución del estado. Entre los más impresionante es un retrato de Ché Guevara, no el Ché famoso por sus camisetas, icónico y militante, sino un Ché más contenido, pensativo, y humilde.
La Cuchilla
El barrio de La Cuchilla se aferra a una existencia tenue a lo largo de la línea que divide la autopista conectando a San Salvador con Santa Ana y Guatemala. Mucha gente originalmente llegó a este lugar hace décadas cuando la tierra era una finca de café.
Ahora, la comunidad esta flanqueada por un nuevo centro comerical Multiplaza – el más grande en El Salvador – y una torre de apartamentos. Los promotores inmobiliarios y sus aliados políticos quieren sacar a los residentes de sus hogares para que pueden convertir la tierra en una zona verde.
Por ahora, sin embargo, niños juegan Frogger con el ángel de la muerte mientras caminan a la escuela y la gente construye su dignidad con hojas de zinc y pedazos desechados de vallas publicitarias aquí en los márgenes del municipio más rico de El Salvador.
Pero pagan en dólares
Muchos negocios en el pueblo de Suchitoto aceptan la Unidad de Intercambio Solidario Suchitotense (Udis), una unidad de intercambio local con el propósito de mantener la riqueza de la comunidad dentro de ella misma. En el resto de El Salvador, la única moneda aceptada es el dólar estadounidense.
La teoría de conflicto de coronas de oro
Una estadística que escuche por medio de otra persona pero que no puedo corroborar: San Salvador tiene lo mayor cantidad de restaurantes Burger King en el todo el mundo.
Otra estadística, por la Fuerza Civil de Policía de El Salvador: la tasa de asesinatos del país para el 2009 fue 1 por 1,374 personas, entre las más altas en el mundo, con la mayoría debajo de la manta gris y borrosa de la violencia de las marras.
El Dorado
Una empresa canadiense de minería llamada Pacific Rim quiere explotar oro de un sitio llamado El Dorado. La gran mayoría de las personas que viven en la vecindad de El Dorado preferirían que Pacific Rim no explote este oro, por los probables efectos a la salud ambiental de la comunidad. Presidente Funes, y también su predecesor de ARENA, están de acuerdo (oficialmente) con el pueblo porque los dos le negaron a Pacific Rim permiso para estas actividades mineras. Para no perder la riqueza de El Dorado por una falta de persistencia, Pacific Rim presentó un reclamo a través de CAFTA (aunque por un secundario estadounidense, ya que Canadá no es parte de CAFTA) demandando de El Salvador el monto aproximado de $100 millones de dólares, o casi el doble del monto de asistencia que EEUU le entraga a El Salvador anualmente.
Desde la presentación de la demanda, tres activistas anti-mineros han sido asesinados – Marcelo Gustavo Rivera, Ramiro Rivera Gómez, y Alicia Sorto Rodríguez, quien tenía ocho meses de embaraza y estaba cargando a su hijo de tres años durante el tiempo del asesinato. A estos asesinatos también se le han llamado violencia de marras.
Dolores y Esperanza
El Domingo de Ramos en Papaturro: en grandes calderas, melaza extraída de las cañas de azúcar llega a hervir y está lista para echar en un molde que parece una cacerola de molletes hecha de madera de tamaño industrial. Los niños lamen los sabores dulces en las paletas grandes de madera.
Dentro de su ubicación actual, el campo de Papaturro es relativamente joven. La gente de aquí originalmente vienen de otra tierra de la cual tuvieron que huir durante la guerra civil. Perduraron muchos años difíciles en un campamento de refugiados en Mesa Grande, Honduras, antes de volver y llegar a su hogar actual.
Ahora se puede decir que la vida en Papaturro hay pobreza rural, pero también esperanza y dignidad. Aquí puedes encuentrar un acueducto funcionando por medio de la gravedad, letrinas aboneras, fogones eficientes de madera, una clínica administrada por una promotora de salud local, un centro comunitario con biblioteca, y brillantes basureros nuevos – todas las cosas que promueven los profesionales de desarrollo sostenible. Pero todas estas cosas existen gracias a un nivel de concientización elevado que uno no puede evitar sentir mientras se habla con esta gente excepcional – sencilla, pero sabia y mundana. Quizás sean las estructuras comunitarias que construyeron durante esos largos años en Mesa Grande y la influencia de sacerdotes progresistas que les ayudaron a darse cuenta que no es la voluntad de Dios que ellos vivan en tan injusta pobreza.
En Papaturro, mi hermano y yo pasamos muchas horas y comimos montones de tortillas en la casa de Don Dolores y Doña Esperanza.
Iain es un activista, viajero, y poeta Estadounidense que trabaja actualmente como técnico de pequeños acueductos en la Republica Dominicana.
graham, activista, viajero, fotógrafo, y hermano de Iain, trabaja como observador de derechos humanos en Guatemala y trabajaba antes en El Salvador como observador de elecciones y fotógrafo documental. Para ver más fotos de Graham, visita su sitio de red, http://esperanza-liberadora.smugmug.com
Los dos visitaron El Salvador para la marcha de Romero.
Este articulo apareció originalmente en inglés en la revista ¡Reclama!, y el autor la tradujo al español para la revista
jueves, 17 de junio de 2010
De rodillas ante los mercados
Bernard Cassen
Le Monde Diplomatique
Nadie se hacía muchas ilusiones sobre la autonomía de los poderes políticos en su relación con las finanzas globalizadas. Pero el plan de austeridad anunciado el pasado 12 de mayo por José Luis Rodríguez Zapatero, y los anteriores, decididos en Bucarest y Atenas, permiten llamar a las cosas por su nombre: sí, en Grecia, en Rumania o en España, hay que disminuir los salarios de los funcionarios; sí, hay que congelar las jubilaciones; sí, hay que amputar el poder adquisitivo de la mayoría de la población, etc. No en nombre de un proyecto político (sea cual fuere), es, se dice explícitamente, para “calmar” a los mercados y a las agencias de calificación.
Estamos frente a una asombrosa forma de invertir la situación: luego de haberse salvado con el dinero de los contribuyentes de una quiebra generalizada que ellas mismas provocaron, y que llevó a una explosión de la deuda pública, las finanzas se vuelven contra la mano que les dió de comer y le exigen sangre, sudor y lágrimas. Los dirigentes europeos (y estadounidenses) han dejado pasar deliberadamente la oportunidad que se les presentaba en bandeja de imponer contrapartidas a las sumas colosales que otorgaron a los bancos.
Tenían la posibilidad de desarmar, al menos en parte, al poder financiero y de cortarle el paso a la especulación. Nada hicieron. Renunciaron a tener cualquier tipo de influencia sobre el curso de los hechos y se han transformado, en un grado aún más caricaturesco que el planteado por Marx, en simples “mandatarios de las finanzas”.
Como muy bien dice Moisés Naim, “de ahora en adelante, gobernar en Europa significará distribuir reducciones de salarios, recortar programas sociales y eliminar obras públicas” (1).
Para realizar semejante programa, los partidos de gobierno, sean de derechas o socialdemócratas, son perfectamente intercambiables. Pero el poder financiero tiene, sin embargo, una pequeña preferencia por los socialistas. Con el celo de los arrepentidos, éstos van más lejos en la puesta en práctica de las medidas de ajuste estructural que los dirigentes conservadores. Al llamar a sus militantes a apoyar sus posiciones por “patriotismo socialdemócrata”, neutralizan de hecho a una fracción de la oposición popular, frente a políticas que ellos mismos denunciarían vehementemente si estuviesen en la oposición.
La derecha no deja de señalar que el Primer Ministro griego, Yorgos Papandreou, es también Presidente de la Internacional Socialista, y que José Luis Rodríguez Zapatero es el primer Jefe de Gobierno socialista de Europa Occidental que reduce los salarios de la función pública. En España, los dirigentes del Partido Popular (PP), aunque aprueban en privado las “valientes” medidas del Gobierno de Zapatero, se permiten incluso el lujo de denunciarlas públicamente como “antisociales”, para sacar provecho electoral.
En cuanto al Fondo Monetario Internacional (FMI) que, junto con la Comisión Europea, ejerce a partir de ahora las funciones de “gendarme” de las políticas de reducción de los déficits públicos en Europa, está dirigido por un “socialista” francés, Dominique Strauss-Kahn, que bien podría ser el candidato de su partido contra Nicolás Sarkozy en 2012…
Cuando las etiquetas políticas de los partidos de gobierno carecen de sentido, cuando los electores no tienen otra opción que “más de lo mismo”, cuando se les presenta como única perspectiva hincarse de rodillas ante los mercados financieros, se están socavando los fundamentos mismos de la democracia representativa. ¿De dónde vendrá la resistencia? No lo sabemos. Pero seguro que llegará.
(1) El País,16 de mayo 2010
Nadie se hacía muchas ilusiones sobre la autonomía de los poderes políticos en su relación con las finanzas globalizadas. Pero el plan de austeridad anunciado el pasado 12 de mayo por José Luis Rodríguez Zapatero, y los anteriores, decididos en Bucarest y Atenas, permiten llamar a las cosas por su nombre: sí, en Grecia, en Rumania o en España, hay que disminuir los salarios de los funcionarios; sí, hay que congelar las jubilaciones; sí, hay que amputar el poder adquisitivo de la mayoría de la población, etc. No en nombre de un proyecto político (sea cual fuere), es, se dice explícitamente, para “calmar” a los mercados y a las agencias de calificación.
Estamos frente a una asombrosa forma de invertir la situación: luego de haberse salvado con el dinero de los contribuyentes de una quiebra generalizada que ellas mismas provocaron, y que llevó a una explosión de la deuda pública, las finanzas se vuelven contra la mano que les dió de comer y le exigen sangre, sudor y lágrimas. Los dirigentes europeos (y estadounidenses) han dejado pasar deliberadamente la oportunidad que se les presentaba en bandeja de imponer contrapartidas a las sumas colosales que otorgaron a los bancos.
Tenían la posibilidad de desarmar, al menos en parte, al poder financiero y de cortarle el paso a la especulación. Nada hicieron. Renunciaron a tener cualquier tipo de influencia sobre el curso de los hechos y se han transformado, en un grado aún más caricaturesco que el planteado por Marx, en simples “mandatarios de las finanzas”.
Como muy bien dice Moisés Naim, “de ahora en adelante, gobernar en Europa significará distribuir reducciones de salarios, recortar programas sociales y eliminar obras públicas” (1).
Para realizar semejante programa, los partidos de gobierno, sean de derechas o socialdemócratas, son perfectamente intercambiables. Pero el poder financiero tiene, sin embargo, una pequeña preferencia por los socialistas. Con el celo de los arrepentidos, éstos van más lejos en la puesta en práctica de las medidas de ajuste estructural que los dirigentes conservadores. Al llamar a sus militantes a apoyar sus posiciones por “patriotismo socialdemócrata”, neutralizan de hecho a una fracción de la oposición popular, frente a políticas que ellos mismos denunciarían vehementemente si estuviesen en la oposición.
La derecha no deja de señalar que el Primer Ministro griego, Yorgos Papandreou, es también Presidente de la Internacional Socialista, y que José Luis Rodríguez Zapatero es el primer Jefe de Gobierno socialista de Europa Occidental que reduce los salarios de la función pública. En España, los dirigentes del Partido Popular (PP), aunque aprueban en privado las “valientes” medidas del Gobierno de Zapatero, se permiten incluso el lujo de denunciarlas públicamente como “antisociales”, para sacar provecho electoral.
En cuanto al Fondo Monetario Internacional (FMI) que, junto con la Comisión Europea, ejerce a partir de ahora las funciones de “gendarme” de las políticas de reducción de los déficits públicos en Europa, está dirigido por un “socialista” francés, Dominique Strauss-Kahn, que bien podría ser el candidato de su partido contra Nicolás Sarkozy en 2012…
Cuando las etiquetas políticas de los partidos de gobierno carecen de sentido, cuando los electores no tienen otra opción que “más de lo mismo”, cuando se les presenta como única perspectiva hincarse de rodillas ante los mercados financieros, se están socavando los fundamentos mismos de la democracia representativa. ¿De dónde vendrá la resistencia? No lo sabemos. Pero seguro que llegará.
(1) El País,16 de mayo 2010
Cuarenta años de la Teología de la Liberación
Ángel Darío Carrero
entrevista con Gustavo Gutiérrez
– ¿Cuándo comienza a asumir, como punto de partida de la teología, la realidad de la violencia y de la pobreza en Latinoamérica y el Caribe?
– Comencé a trabajar en marzo del '64. Hubo una reunión convocada por Iván Illich. Lo conocí cuando estaba todavía en Puerto Rico en el año '60. Fue Iván quien citó a una reunión muy informal en Petrópolis para que dijéramos cómo veíamos el trabajo de la teología en América Latina.
– ¿Y cuál fue su aporte?
– Hablé de teología como una reflexión sobre la pastoral y sobre la vida cristiana. Eso que formulé más tarde como reflexión crítica sobre la praxis a la luz de la fe.
– ¿Lo primero que surge es el establecimiento de un método que parte de la vida real para iluminarla a la luz de la Palabra y abrir caminos concretos de liberación?
– Así es. Yo me pasé prácticamente todos mis estudios de teología sumamente preocupado en la cuestión del método. De ahí la frase: “nuestra metodología es nuestra espiritualidad”.
– El tema de la cercanía a los pobres no es nuevo, pero sí la indagación en las causas de la pobreza y la lucha contra la pobreza como parte de la identidad cristiana. ¿Cuándo comienza esta transición?
– Me invitaron a hablar sobre la pobreza en Montreal en 1967. Quería tomar distancia de Voillaume, el autor de En el corazón de las masas, porque él evitaba cualquier perspectiva demasiado social en torno a la pobreza; pero la verdad es que no se puede evitar el hecho social. Hablé de tres nociones bíblicas sobre la pobreza: primero la pobreza real o material, vista siempre como un mal. La segunda es la pobreza espiritual, como sinónimo de infancia espiritual. La pobreza espiritual es poner mi vida en las manos de Dios. El desprendimiento de los bienes es consecuencia de la pobreza espiritual. Y la tercera dimensión es la solidaridad con los pobres contra la pobreza. Voillaume hablaba de que había que ser pobre. Sí, muy bien, ¿pero para qué? ¿Qué sentido tiene? No es únicamente para santificarme yo. Había que plantearse lo que significa para el otro.
– ¿Algún otro elemento importante de esta arquitectónica inicial?
– Una preocupación: ¿cómo anunciar el Evangelio hoy? La teología se hace para anunciar el Evangelio, al servicio de la Iglesia, de la comunidad. Hay muchas facultades que piensan en la teología como una metafísica religiosa, no como anuncio histórico de liberación.
Cartel de Vicente Larrea para la cinta: Ya no basta con rezar, dirigida por Aldo Francia, Chile, 1973 |
– El 22 de julio de 1968 en Chimbote, Perú. Me pidieron hablar de “teología del desarrollo” y me negué. Les dije que hablaría de teología de la liberación, que era más pertinente a nuestro contexto. Otra cosa que estaba de moda era la “teología de la revolución”, de la cual también tomé distancia. El peligro de la misma era que pretendía cristianizar un hecho político.
– A diferencia de otros, usted nunca estuvo de acuerdo con partidos o grupos como la Democracia Cristiana ni con Cristianos por el Socialismo, aunque acentuaba la dimensión política de la fe. ¿Por qué?
– Nunca me gustó que se usara lo cristiano como adjetivo. Lo cristiano es un sustantivo. Siempre dije: “Soy cristiano por Cristo, no por el socialismo.” Que como cristiano alguien haga una opción por el socialismo es otra cosa, pero no puedo deducir el socialismo por el camino de la Biblia. De la Biblia deduzco la opción por la justicia, la opción por el pobre. La gente cuando no entiende esto dice: “Oye, pero tú niegas la política, estás del lado contrario.” Yo respondo que también creo en la autonomía de lo social y lo político.
– ¿Cuándo comienza la idea de formar el libro que se convertirá en el texto fundacional de la teología latinoamericana contemporánea: Teología de la liberación. Perspectivas ?
– En realidad no pensé escribir un libro propiamente. Uno trabaja en los temas que le interesan y poco a poco va saliendo. Al comienzo de 1969, poco después de Medellín, una comisión ecuménica sobre temas de desarrollo me invitó a Ginebra. Entonces retrabajé la ponencia que había dado en Chimbote y así lo seguí ampliando.
– ¿Tuvo oferta de alguna editorial concreta?
– No, pero pasó Miguel d'Escoto, de Maryknoll, que acababa de fundar Orbis Books. Vio el libro y me dijo: “Lo publico.” Fue el primer libro publicado por esta editorial. Lo hizo traducir y lo publicó en 1973, y ha sido el libro más vendido de esa editorial. Luego pasa el editor de Sígueme, de España, y lo mismo. Otro que se interesó fue Gibellini. La edición italiana es incluso anterior a la española. Ya está traducido como a diez o doce lenguas, también al vietnamés y al japonés.
– ¿Cuál es la oposición principal que recibe el libro?
– Yo diría que más que al libro, era ya a la Teología de la Liberación. Ya mucha gente estaba escribiendo. Se criticaba el enfoque marxista del análisis de la realidad, pero yo no me sentía aludido. Ahora bien, la oposición más fuerte que hemos tenido no ha sido dentro de la Iglesia, sino en algunos componentes de la sociedad civil, en los poderes fácticos, económicos, militares, políticos.
– La discusión abierta es signo de una teología que le dice algo al hombre y a la mujer de hoy, que genera diálogo crítico no sólo al interior de la Iglesia sino con la sociedad.
– Buena parte de las reacciones vienen de la acogida que tuvo. Si me hubiera quedado en un ambiente de intelectuales no hubiera tenido ese impacto. Hubo una acogida de la base, incluso con expresiones que a mí nunca me han convencido, pero que nacen de la buena voluntad, que dicen: “Yo soy de la Teología de la Liberación.” Pero la Teología de la Liberación no era ni es un club en el que uno se inscribe, ni un partido. Se cantaban miembros y luego decían lo que querían y no siempre correspondía con lo que uno pensaba. Son cosas inevitables.
Mural de la Natividad en el centro de la comunidad de Batahola, Managua, Nicaragua |
– Un periodista estadunidense me preguntó: “¿Qué piensa la Teología de la Liberación de este problema mundial?” Le dije: “Usted cree que esto es un partido político y que yo soy el Secretario General. Pues no.” También le dije: “A que usted no le pregunta a Metz (Juan Bautista): ¿qué piensa la teología política europea de este problema mundial? A él no, pero a esta teología sí. Claro, porque aquello sí es teología. Metz es alemán.” Algunos reaccionaban de este modo porque piensan que algo venido de América Latina debe tener fallas grandes. Tienen que encontrarlas a como dé lugar. Si es latinoamericano tiene que haber alguna posición rara. Quieren cosificar una teología.
– Si uno se deja llevar sólo por lo que está escrito en la prensa, tal parece que usted ha sido condenado por la Iglesia. Y no es cierto.
– Es curioso. En mi caso nunca hubo condena, ni siquiera hubo un proceso; sí hubo un llamado diálogo, preguntas que siempre estuve dispuesto a contestar.
–¿Le parece válido este tipo de diálogo?
– Siempre he creído que la teología se hace al interior de la Iglesia. En la Iglesia hay carismas distintos. A uno que escribe teología le pueden preguntar que dé razón de su fe, así como damos razón de nuestra esperanza. A ese nivel de preguntas no hay que ofenderse.
– ¿Cuánto duró el diálogo?
– Comenzó en 1983 y concluyó de varias maneras, pero con papel oficial hace cinco años. Durante mucho tiempo todo estuvo en silencio. No hubo nada conmigo.
– ¿Qué dice el texto oficial?
– La expresión es que todo concluyó satisfactoriamente.
– ¿Tuvo varios encuentros cara a cara con el cardenal Joseph Ratzinger?
– Sí, para gran parte de ellos no fui convocado, sino que yo mismo tomé la iniciativa. Ratzinger es un hombre inteligente, educado y, dentro de su propia mentalidad, ha evolucionado, ha entendido muchas cosas. En una ocasión, en Roma, me dijo que había leído mi libro sobre Job. Yo mismo le enviaba mis libros. Siempre he creído que la distancia crea fantasmas. Me dijo que le había gustado y que los teólogos del sur teníamos poesía, que la teología europea era más fría.
– Su modo de proceder ha sido siempre poco conflictivo, enormemente dialógico y carente de dramatismo. Algunos creen que corresponde a su personalidad, pero creo que hay aquí algo profundamente eclesial.
– Exacto. Todo viene de que el mundo que más dice a mi vida no es el mundo intelectual. No es la defensa de mis ideas porque son mis ideas. Me interesa la vida de la Iglesia, el anuncio del Evangelio y la vida de las conferencias episcopales.
– La teología carga la huella de su tiempo. Estamos claramente entrando a otro tiempo en el que no se siente la misma urgencia y se abren otras rutas a la fe.
– Hasta los cuarenta años nunca hablé de la Teología de la Liberación y creo que era un cristiano de verdad. Así que seré cristiano después de la Teología de la Liberación. Cuando me hablan de que ya murió la Teología de la Liberación yo digo: “Pues mira, a mí no me invitaron al entierro y creo que tenía algún derecho.” Luego les digo: “Pues fíjate, creo que un día sí va a morir.” Entiendo por morir el hecho de que no tenga la misma urgencia que antes. Eso me parece normal, fue un aporte a la Iglesia en un determinado momento.
Quino y su visión de la Teología de la Liberación |
– No hay que hacer de una teología una nueva religión. Es la tendencia de la sociedad civil. Algunos piensan que la Teología de la Liberación es una especie de cristianismo distinto, el mío. Y hasta lo dicen elogiosamente, no por criticar. No creen en el cristianismo, pero sí en la Teología de la Liberación. Pues lo siento, lo importante es el cristianismo, no la Teología de la Liberación; ésta sólo se entiende al interior del cristianismo.
– ¿No cree que antes se hablaba de pluralismo teológico, pero era en realidad un pluralismo limitado, es decir, dentro de una mentalidad casi exclusivamente europea?
– Sí, y todavía en la academia teológica se habla de nosotros como teología contextual, un pensar que mantiene una estrecha relación con la realidad. Cuando me dicen esto, yo les digo para molestar: “Ay, usted tiene una idea muy mala de la teología europea. Me está diciendo que no son contextuales. Me está diciendo que es una teología que no tiene relación con la realidad. Una teología en el aire. Yo no creo eso.”
– ¿Ha tenido que luchar contra cierta pretensión de superioridad?
– Muchísimo. Llamar contextual a una y no contextual a la otra es un ejemplo. Todo pensar corresponde a un contexto. Más que un rechazo a la Teología de la Liberación, es una comunicación con un punto menor, como si fuéramos algo subalterno. Ha habido muchas cosas por el estilo. Se aceptaban las ideas, pero se criticaba la Teología de la Liberación. ¿Qué es eso?
– Estábamos acostumbrados a que la teología sólo dialogara con la filosofía y no con las ciencias sociales. Es una novedad que costó aceptar al principio.
– Curioso, porque hoy las ciencias sociales están de lleno dentro de la teología. Esa crítica a la Teología de la Liberación ya prescribió. Y todo esto ocurre a pesar de que nunca dijimos que las ciencias sociales reemplazaban a la filosofía en la teología, sino que ampliábamos el abanico de luces y disciplinas humanas para trabajar el misterio cristiano.
– Además toda teología verdaderamente creadora genera resistencias. Es la prueba de fuego de su valía.
– Evidente. Mira la reacción ante el diálogo de Teilhard de Chardin con las ciencias naturales. Y el ejemplo clásico de Santo Tomás de Aquino. Hablo de un gigante frente a esta teología tan enana como la Teología de la Liberación. Tuvo resistencias enormes, fue condenado por la Universidad de París y tomó siglos que se le reconociera. Él incorporó una filosofía que provenía de un pagano, la repensó, la retomó, la mezcló.
– ¿Cree que estamos ya en un nuevo y mejor momento?
– La cosa más dura y polémica ha quedado atrás. Debe quedar para los historiadores. Y es muy bueno decir que ya pasó. Si algo ha muerto realmente es esta polémica. Yo creo que ya es tiempo de bajar el tono.
– Hay un texto en el que usted se mueve reflexivamente hacia el contexto actual de la globalización y de la postmodernidad y hacia los retos que plantea a la teología. Me refiero al ensayo ¿Dónde dormirán los pobres? Allí comienza a hacer una crítica a la tentación de hacer de la teología misma un ídolo.
– Cuando de alguna cosa que no sea Dios hago un absoluto, caigo en la idolatría. He oído decir: “Teología de la Liberación o nada.” Nunca he dicho: “Si usted quiere comprender a Cristo lea la Teología de la Liberación.” Ahora, si alguien me pregunta si creo que leyendo sobre Teología de la Liberación va a comprender algo importante del cristianismo, pues sí. Es provocador decirlo, pero también la justicia puede convertirse en un ídolo. He visto cómo los pobres son maltratados por personas que se creen mucho más claras políticamente que ellos. Yo estoy muy marcado por una cosa de Pascal que leí a los quince años: “El abuso de la verdad es peor que la mentira.” Uno puede tener la verdad y abusar de ella. La persona es siempre más importante.
– Su reflexión más reciente ha advertido también sobre la tentación de hacer del pobre mismo un ídolo.
– Eso viene del romanticismo de algunos. Hay gente que me dice: “Todo lo he aprendido del pobre, el pobre es tan bueno.” A veces, bromeando les digo: “Usted cree que todos los pobres son buenos y generosos, pues yo no les aconsejo que vayan a mi barrio a las dos de la mañana porque se quedarán como cuando nacieron, sólo que más viejitos.” Es una manera de hacer entender que la opción no se hace porque el pobre sea bueno, sino porque Dios es bueno. Si el pobre no es bueno, pues también. Mucha gente se decepcionó del compromiso porque creían que el pobre era bueno. Si hubiesen entrado porque Dios es bueno, todavía estarían comprometidos.
– De hecho, en un artículo suyo titulado “San Juan de la Cruz en América Latina” deja apuntado que lo que podría ayudarnos a evitar este camino idolátrico (que aunque habla de liberación no libera) sería abrirnos a la dimensión más mística de la fe.
– Si algo tiene la mística es la capacidad de ayudarnos a depurar la noción de Dios. Si vemos el dibujo de San Juan de la Cruz, hay un momento, a partir de la mitad de la falda del monte, en el que dice que a partir de ahí no hay camino. Eso es la mística. Un caminar hacia el Señor. Seguir haciendo de Él, conforme avanza nuestra vida, nuestro único absoluto. Sin esta dimensión mística no hay verdadero compromiso con los pobres. Ahora bien, hay que cambiar la noción de mística. No es como se dice por ahí: salir de este mundo. No se trata de transmitir un mensaje, sino de “transmitir lo contemplado”. A esto hay que añadir la intuición de Nadal: ser “contemplativos en la acción”.
– Lo que a veces se anuncia como mística, incluso en importantes teólogos o estudiosos, todavía tiene excesivas reminiscencias neoplatónicas negadoras del cuerpo de la historia.
– La mística no es un desinteresarse de este mundo. Todavía hay gente que encuentra muy místico a alguien que no pisa tierra. Si no le importa el pobre no estoy seguro de que se trate de una experiencia mística. Es interesante que una mística, Teresita de Lisieux, sea patrona de las misiones.
– Progresivamente usted ha ido insistiendo en la poesía como el mejor lenguaje para hablar de Dios.
– La poesía es el mejor lenguaje del amor. Y Dios es amor. El mejor lenguaje para hablar de Dios es la poesía. Un lenguaje profundo que ve el mundo y ve la relación con el otro desde una dimensión y una hondura que el concepto no ofrece. Aunque no escribamos poesía, la teología misma debe ser siempre una carta de amor a Dios, a la Iglesia y al pueblo que servimos.
El capitalismo es incompatible con el cristianismo
El que fuera arzobispo de Pamplona y Tudela y obispo de León hace 30 años, Fernando Sebastián Aguilar, dijo en la presentación de un ciclo de conferencias en León sobre Iglesia-Sociedad, que el socialismo es difícilmente compatible con una conciencia cristiana, con una conciencia católica. Afirmación no sólo equivocada y falsa, sino carente de rigor filosófico, científico y teológico. Lo que es incompatible con una conciencia, pero sobre todo con una práctica, cristiana y católica es el capitalismo.
Una conciencia y práctica católica es incompatible con políticas y procedimientos mediante los que se permite que un número relativamente pequeño de intereses privados de grandes compañías multinacionales controle la economía global con objeto de maximizar sus beneficios particulares.
El cristianismo es incompatible con el “pillaje planetario” mediante el que los grandes grupos saquean el medio ambiente; sacan provecho de las riquezas de la naturaleza que son el bien común de la humanidad. Lo cual se acompaña, como estamos comprobando en la carne y la sangre de los sectores más desfavorecidos, de destrucciones impresionantes: desocupación masiva, subempleo, precariedad, exclusión, sobreexplotación de hombres, mujeres, niños y niñas. Lo cual provoca un agravamiento de las desigualdades.
De hecho, las desigualdades se han agudizado hasta tal punto que se han convertido incluso en escándalo incluso para quienes defienden con ahínco el capitalismo, tratando de argumentar que es algo provisional y que en el futuro esto cambiará. Supuestamente la marea ascendente del libre comercio y la globalización, se nos decía, “elevaría todas las embarcaciones” y acabaría así con la pobreza. Era la teoría del goteo. La riqueza que se acumulara mediante el capitalismo emergente iría destilando “gota a gota” bienestar y auténticas posibilidades a los sectores más empobrecidos.
Pero en el medio siglo transcurrido desde el comienzo de esta embestida del capitalismo global, hay en el mundo más pobreza que nunca y la situación continúa empeorando como vemos a nuestro alrededor. Las ganancias inmensas que acumularon las grandes fortunas en la época de bonanza no están siendo repartidas. Se nos vuelve a pedir a la clase trabajadora que paguemos la crisis generada por los bancos y los capitales financieros especulativos.
El capitalismo genera riqueza, pero sólo para la élite que se beneficia de la oleada de consolidaciones, fusiones, tecnología a gran escala y actividades financieras. La globalización exacerba esta tendencia, enfrentando entre sí a los trabajadores y las trabajadoras de todo el mundo por conseguir las migajas que caen de los manteles bien servidos de las personas enriquecidas: no tenemos más que ver el caso de Grecia. Poco queda de la marea que elevaría todas las embarcaciones; las únicas que han subido de nivel son los yates de “primera clase”.
El problema es que esto no es algo periférico ni colateral al capitalismo, es algo inherente al capitalismo, su misma esencia. El capitalismo está basado en la explotación de unas personas por otras. El objetivo principal del capitalismo es obtener un beneficio cada vez mayor, para absorber a los capitales menores. No puede dejar de crecer para subsistir. Por lo cual, no puede dejar de explotar. Por eso el capitalismo no ha resuelto ni una sola de las grandes cuestiones sociales que planteaba la situación del mundo antes de la hegemonía del capitalismo, es más, la mayoría de las cuestiones sustanciales han empeorado de una forma alarmante y dramática.
La “clase política”, representantes elegidos del pueblo, dicen que su prioridad es el empleo, pero la Bolsa responde con “vivas” y subidas espectaculares cada vez que se anuncian despidos masivos y se hunde cuando parece que se van a dar aumentos salariales. Las cotizaciones en bolsa y los beneficios de los consorcios ascienden en porcentajes de dos dígitos, mientras los salarios y jornales descienden. Al mismo tiempo crece el paro, los “contratos basura”, la precariedad laboral, los salarios miserables, la siniestralidad laboral y la inseguridad social.
Vemos como se borran, con pactos o “decretazos”, derechos sociales conquistados con grandes esfuerzos, y escuchamos con indignación las informaciones impúdicas de los bancos y las grandes compañías del incremento “record” de sus beneficios, cuando, a su vez, más de la mitad de las personas desempleadas no tienen prestaciones económicas, o las pensiones mínimas siguen siendo ridículas.
Esos beneficios empresariales record se envían a los países donde la tasa de impuestos es realmente baja o a los paraísos fiscales. En todo el mundo desciende el porcentaje con que los propietarios de capital y patrimonio contribuyen a la financiación de los gastos del Estado, mientras las grandes corporaciones amenazan con fugas de capital y arrancan así drásticas reducciones de impuestos y subvenciones multimillonarias o infraestructura gratuita.
En definitiva, parece que la globalización neoliberal supone organizar la economía mundial al servicio del beneficio de las grandes corporaciones multinacionales y no de la justicia social. En este modelo neoliberal el capital se ha apropiado de todos los beneficios de la producción mundial, eliminando cualquier atisbo de la idea de participación en los beneficios por parte del trabajo o de la sociedad, como si este proceder fuera algo normal y no un atentado contra la justicia distributiva aplicada a los bienes del mundo y un acto de cínico y absoluto desprecio de la vida y los derechos de miles de millones de personas que sufren carencias básicas.
Apropiación ésta que, para mayor vergüenza social, va acompañada por la ostentación del éxito de los cada vez más abultados ‘resultados’ (beneficios) empresariales anuales y de la “generosa caridad” (interesada, pues desgrava y da “buena imagen”) de sus ‘fundaciones’.
Por eso, cualquier referencia a la utopía neoliberal parece un tanto irónica, sino trágica, en un mundo en el cual, de un total de más de seis billones de seres humanos habitando el planeta, el número de personas que subsisten por debajo de la línea internacional de pobreza ascendía a 1,2 billones en 1987, a un 1,5 billones hoy y, si las recientes tendencias persisten, alcanzarán 1,9 billones en el 2015.
Que el socialismo o el comunismo tal como se ha practicado, ha adolecido de muchos fallos, incluso ha cometido aberraciones, por supuesto. Igual que el cristianismo tal como se ha practicado, y no sólo la Inquisición de memoria nefasta. Pero ambos, cristianismo y comunismo, tienen un fin esencialmente común: construir una sociedad más justa y equitativa para toda la humanidad, no para unos pocos a costa de los demás.
Por eso, como dice Frey Betto “No hay futuro para la humanidad fuera del socialismo, estoy convencido, o sea, compartir los bienes de la tierra y los frutos del trabajo humano. El socialismo es la única manera de crear un marco civilizatorio verdaderamente humano, digno y feliz.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
domingo, 28 de febrero de 2010
Sobre la vigencia de la teología de la liberación para un socialcristianismo humano
¿Réquiem para la teología de la liberación?
Tomado de http://www.envio.org.ni/articulo/711
Muchos piensan que con la caída del socialismo histórico en la Europa del Este, con la crisis del marxismo y la instauración del nuevo orden internacional, la Teología de la Liberación (TL) ya no tiene futuro. ¿Es esto así?
Pablo Richard
Estaríamos viviendo el "fin de la historia", el triunfo final del capitalismo, donde todo pensamiento alternativo, toda esperanza de un mundo diferente, toda utopía liberadora, sería irrelevante y condenada al fracaso. Ya no tendría sentido la Teología de la Liberación (TL). Esta es la esperanza de todos los que gozan del nuevo orden internacional: la esperanza de que nunca más haya gente que tenga esperanza. Pero el triunfalismo y la esperanza de los opresores son contradichas brutalmente por la realidad de pobreza, miseria y opresión que sigue dominando aún a la gran mayoría de la humanidad.
Las condiciones históricas que originaron la Teología de la Liberación siguen vigentes
Mientras exista el escándalo de la pobreza y la opresión, y mientras haya cristianos que vivan y reflexionen críticamente su fe en la lucha por la justicia y la vida, habrá TL. Lo fundamental, por lo demás, no es el futuro de la TL, sino el futuro de la vida de los pobres, el futuro de la vida humana, el futuro de la liberación y el compromiso de los cristianos con esta vida y esta liberación. Hacemos TL para que este futuro y este compromiso sigan existiendo. Sin embargo, la TL no seguirá existiendo por inercia o sólo repitiendo sus esquemas originales. Es necesario también re-pensar la TL en la nueva coyuntura; re-crear y re-programar la TL hacia el futuro.
En los tres últimos años el mundo cambió profundamente. En Centroamérica vivimos la invasión de Panamá (diciembre/89) y la derrota del gobierno sandinista (febrero/90). Cayó el muro de Berlín, lo que fue un signo positivo para el mundo entero, pero poco después se daba la masacre de los seis padres jesuitas en El Salvador (16/febrero/89). Signos contrapuestos, que nos revelan el sentido contradictorio de la historia que estamos viviendo. Y siguió la perestroika en la URSS y la crisis de los socialismos históricos en la Europa del Este.
El mundo rico desató desde entonces una verdadera orgía ideológica, proclamando el triunfo definitivo del capitalismo y "el fin de la historia". Continuó fortaleciéndose la avalancha del capitalismo neo-liberal, con sus ajustes estructurales, para responder a la ausencia de desarrollo y a la creciente pobreza en el Tercer Mundo. Por último, el año 1991 comenzó con el horror de la "guerra del Golfo Pérsico", que fue una guerra de exterminio contra Irak, contra el mundo árabe, y la Primera Gran Guerra contra el Tercer Mundo.
Con esta guerra el gobierno de Estados Unidos buscó imponer al mundo entero su hegemonía político-militar, e inicialmente pudo someter a Europa y a Japón a sus planes hegemónicos. Para el Tercer Mundo todo esto significa realmente un Nuevo Desorden Internacional y una real amenaza de muerte. El gobierno de Estados Unidos y sus aliados occidentales han ganado una batalla, pero han desencadenado también un proceso todavía inimaginable de resistencia y de conciencia en el mundo entero contra el proyecto de muerte que buscan imponernos.
Si el mundo cambió tan profundamente, también la TL debe cambiar. Fiel a su metodología y espíritu original, debemos re-crear la TL para que responda a la coyuntura actual: una TL para después de la TL que hemos conocido. Más aún: esta reconstrucción de la TL es parte esencial de este nuevo proceso de resistencia y afirmación de la vida; renovación también de nuestra fe de que Dios sigue siendo el Dios de los Pobres y el Dios de la Vida, aunque la idolatría del occidente cristiano diga lo contrario. Necesitamos repensar el futuro de la TL y reconstruir así nuestra solidaridad y nuestra esperanza.
Hoy como ayer: continuidad con el período anterior
La TL nació de la participación de los cristianos en los procesos históricos de liberación de los años 60 y 70. La TL nace como la reflexión teórica, crítica y sistemática, sobre la experiencia de Dios en la práctica de liberación. El contenido de la TL fue siempre la experiencia de Dios, pero una experiencia de Dios vivida, celebrada y reflexionada al interior de una práctica de liberación. No se trataba de un nuevo tema teológico, sino de una nueva manera de hacer teología. El objeto de la TL no era la liberación, sino Dios mismo. La TL nunca fue temida fundamentalmente porque hablara de liberación o por sus temas políticos, sino porque reflexionaba críticamente sobre Dios a partir de los pobres, a partir de la vida y la justicia amenazadas, a partir del Tercer Mundo.
La TL supo descubrir la inquietante presencia de Dios en la vida de los oprimidos y en la lucha por la liberación. Igualmente, denunció la inquietante ausencia de Dios en el mundo opresor y en la cultura "occidental y cristiana". El concepto de "práctica" ayudó a la TL a una comprensión crítica de la historia, vista desde los oprimidos. Si la teología clásica había utilizado la filosofía aristotélico-tomista para su reflexión, la TL utilizó la corriente más crítica y liberadora de las ciencias sociales. Esta corriente descubre la opresión en la historia y reflexiona a partir de la práctica de superación de esta opresión, y no a partir del mundo abstracto y universal creado por la opresión para ocultar y legitimar la opresión. La racionalidad utilizada por la TL no fue solamente la del discurso radical, sino la de la práctica transformadora.
La estructura básica de la TL, como reflexión crítica y sistemática sobre la experiencia de Dios al interior de la práctica de liberación, es lo que continúa y se mantiene en la TL, también en la actual coyuntura. Esta estructura y racionalidad no cambian, pues hoy más que nunca es necesaria una práctica de liberación, y hoy más que nunca Dios se hace presente y se revela de manera privilegiada en el mundo de los oprimidos y sus luchas de liberación. Sin embargo, simultáneamente debemos reconocer los elementos nuevos de la actual coyuntura que nos obligan a re-pensar y a re-crear la TL.
Vivimos en un sistema de dominación renovado, en un capitalismo sin competidores
Con las crisis de los socialismos históricos en la Europa del Este y con el proceso de la perestroika en la URSS, se declara el fin de la guerra fría y el fin de la contradicción internacional Este-Oeste -entre el bloque de los países así llamados socialistas y el bloque de los países así llamados democráticos-. Desde entonces el capitalismo se presenta como la única alternativa para toda la humanidad. Antes, el capitalismo tenía que competir con el socialismo, tenía que preocuparse de tener un rostro humano y de realizar políticas de desarrollo en el Tercer Mundo, para que los pueblos pobres no optaran por el socialismo.
Ahora el capitalismo no tiene competidores, por lo tanto no necesita tener rostro humano, no necesita preocuparse del desarrollo del Tercer Mundo. Puede imponerse definitivamente como la única solución. Nace así un capitalismo totalitario, salvaje, sin rostro humano. Es el Nuevo Orden Internacional, donde el gobierno de Estados Unidos impone, como gendarme internacional, su hegemonía político-militar al mundo entero para velar porque este único sistema capitalista sea aceptado por todos. El Tercer Mundo no tiene otra alternativa que someterse o desaparecer.
En las décadas de los 60 y los 70, cuando nace y madura la TL, el capitalismo tiene una política de desarrollo para los pueblos pobres, lo que fortalece la situación de dependencia de éstos. El concepto liberación es utilizado para construir un modelo de desarrollo autónomo y no-dependiente. Incluso, el término desarrollo es sustituido por el de liberación. La gran ruptura teológica se dio en el paso de una teología del desarrollo a una teología de la liberación. La teoría de la dependencia permitió elaborar una teoría y una estrategia de la liberación y de la revolución del Tercer Mundo. Desde ella, se critica radicalmente al desarrollismo y al reformismo por ser modelos dependientes, y la ruptura se expresa en el concepto liberación. Este nuevo concepto es globalizante y signo de muchas rupturas: expresa una nueva teoría y una nueva praxis. Es referencia para definir una nueva cultura, una nueva ética y espiritualidad, también la nueva teología, la teología de la liberación.
En la actual situación del capitalismo ya no tiene razón de ser la contradicción desarrollo-liberación, reforma-liberación, dependencia-liberación. Ahora la contradicción radical es Vida-Muerte. El capitalismo abandona sus políticas de reforma y desarrollo para la totalidad del Tercer Mundo. Ahora el capitalismo hace reformas y desarrolla sectores muy reducidos del Tercer Mundo y sólo en función de sus intereses inmediatos, dejando a las grandes mayorías del Tercer Mundo en una situación de total abandono y muerte. El Tercer Mundo ya no es ni siquiera dependiente, sino simplemente inexistente. Pasamos de la dependencia a la prescindencia. Más aún: ser ahora dependiente aparece como un privilegio, pues las mayorías son condenadas al olvido y a la muerte.
Ya no somos el Tercer Mundo, somos el No Mundo
Ya no somos ni siquiera el Tercer Mundo, sino el Ultimo Mundo, el No-Mundo, el mundo maldito de los excluidos y condenados a muerte. Por eso es que hoy, buscar reformas y desarrollo en función de la vida de todos en el Tercer Mundo es profundamente revolucionario y liberador. Por eso es que hoy, la alternativa no es desarrollo-liberación, sino muerte-vida. El capitalismo propone salvar la vida de algunos y acepta la muerte de muchos. Eso es una opción por la muerte, pues no podemos aceptar la muerte de muchos y la vida de pocos.
La alternativa legítima es únicamente la vida de todos, de lo contrario estaríamos aceptando la muerte de muchos, que finalmente llevaría a la muerte de todos. La opción por el desarrollo, por la liberación, por el pobre, llega a ser en la actual coyuntura una opción por la vida. La TL llega a ser una Teología de la Vida. La vida -vida para todos y vida para todo el cosmos- llega a ser la nueva racionalidad, la nueva lógica, la nueva cultura, la nueva ética, la nueva espiritualidad y la nueva teología que se oponen radicalmente al capitalismo en la nueva coyuntura.
Pero hay todavía un cambio más profundo en el capitalismo actual. Este no solamente deja de ser un capitalismo con rostro humano, abandonando sus políticas de reforma y desarrollo para el Tercer Mundo, sino que se transforma en un capitalismo sacrificial: la vida de los pobres es sacrificada para poder salvar el sistema capitalista de libre mercado. La ley de la propiedad privada y del cumplimiento de los contratos es considerada una ley absoluta, y a esta ley se sacrifica la vida humana.
El ejemplo más claro de esto se da en el cobro de la deuda externa: el pago de la deuda se hace sacrificando a millones de pobres en el Tercer Mundo y tal sacrificio se presenta como necesario para salvar la ley del mercado y el espíritu del capitalismo. Los que defienden al vida humana contra la ley del mercado, contra el sacrificio humano exigido por dicha ley, son considerados milenaristas utopistas, terroristas, etc. Son los que "quieren construir el cielo en la tierra y transforman la tierra en un infierno" (Popper). Los que consideran que la vida humana es un absoluto que nunca debe ser sacrificada, los que consideran que la ley está para el ser humano y no al revés, éstos son considerados como un cáncer en el cuerpo social del capitalismo, que debe ser extirpado, aunque sea con dolor y sangre.
La liquidación de los seis padres jesuitas en El Salvador es quizás el mejor signo de esta agresividad sacrificial del sistema capitalista. Esto mismo explica la agresividad contra la TL como teología de la vida para todos. Un obispo de Estados Unidos expresó esta agresividad refiriéndose a los teólogos de la liberación con estas palabras textuales: "Los teólogos de la liberación son las moscas que infectan el cuerpo místico de Cristo".
Todos estos cambios profundos y estructurales en el sistema de dominación, desafían teórica y prácticamente a la TL. Se hace necesario elaborar nuevos conceptos para entender mejor la nueva realidad histórica y su posible transformación. Con la así llamada crisis del marxismo, se ha buscado reprimir nuestra capacidad teórica, destruir el espacio teórico necesario para resistir y seguir luchando, se ha querido destruir la posibilidad de pensar alternativas y destruir también nuestra esperanza y nuestra utopía. La TL debe retomar crítica y creativamente el diálogo con las ciencias sociales, especialmente con la economía, la ecología y la antropología. Debemos re-apropiarnos de la racionalidad histórica necesaria para pensar crítica y sistemáticamente nuestra fe en el Dios de la Vida, en la nueva coyuntura histórica.
La nueva situación de los pobres: ser explotado es un privilegio
En los últimos diez años la TL ha profundizado y ampliado el concepto de pobre utilizando el término oprimido, no sólo en la dimensión económica, sino también en la dimensión racial, cultural y de sexo. El concepto de clase fue sobrepasado por los conceptos de raza, nación y sexo. El mundo de los pobres y oprimidos es así en el mundo de los económicamente pobres, pero también es el mundo de los indígenas, de los afro-americanos, de las mujeres -sobre todo de las mujeres del Tercer Mundo, doblemente explotadas, como pobres y como mujeres-. También hablamos hoy de naciones oprimidas y marginadas. El concepto Tercer Mundo, que en sí es inexacto -no somos un "tercer" mundo, sino la parte subdesarrollada y explotada de un único mundo-, es significativo, e incluye no solamente las naciones pobres, sino también los pobres de todas las naciones: también las "minorías" explotadas en el Primer Mundo.
Hay, sin embargo, en el capitalismo actual, un cambio cualitativo muy profundo en la realidad del pobre y del oprimido. Es un hecho que el mundo rico industrializado, necesita cada día menos a la población del Tercer Mundo. Necesita nuestra naturaleza para explotar sus recursos naturales, para el turismo y para botar sus basuras tóxicas, pero no necesita nuestra población. Quizás necesita de una parte de la población, como mano de obra barata o como posible mercado, pero una parte mayoritaria del Tercer Mundo es considerada población sobrante. Ser "explotado" es en cierta medida un privilegio, pues significa que uno aún es considerado como parte del sistema. Esta población sobrante, al ser excluida del sistema, pierde todo poder: ya no puede presionar con huelgas, por cuanto no existe ni como productora ni como consumidora dentro del sistema.
A la exclusión sigue necesariamente el deterioro y la desagregación. El sistema no tiene interés en esta población sobrante y, por lo tanto, no invierte en ella para la satisfacción de sus necesidades básicas: trabajo, salud, habitación, educación, etc. Empieza un proceso de empobrecimiento cuyo límite es la muerte. El deterioro es total: económico, social, cultural, corporal, humano, familiar, religioso, ético... El sistema considera a esa población sobrante y deteriorada como basura, como ratas, como algo que hay que eliminar. Se busca limpiar a las ciudades de pobres.
En algunos países, como Colombia, hay escuadrones de la muerte que salen de noche a matar niños de la calle, vagos, mendigos, prostitutas, homosexuales, desempleados, gente sin hogar. En otros países se limpia la ciudad de pobres, como en Santo Domingo, y se los lleva a regiones alejadas o a sitios escondidos detrás de las colinas. Se considera además a esta población sobrante como un peligro, como una amenaza, como fuente de ladrones, como el origen de epidemias contagiosas -cólera, lepra, tuberculosis, SIDA-. La muerte de estos pobres sobrantes es una muerte silenciosa, inútil y hasta casi deseada. Esta nueva forma de pobreza golpea especialmente a los niños, los jóvenes y las mujeres, y los golpea doblemente cuando son indígenas o afro-americanos.
Es evidente que esta transformación profunda de la situación de los pobres desafía radicalmente a la TL: sus categorías, su visión del mundo, su compromiso, su práctica pastoral y su profundidad ética y espiritual. La opción preferencial por los pobres adquiere una radicalidad cualitativamente diferente. Además de la lucha por la justicia dentro del sistema, la opción por los pobres nos compromete a una lucha a veces dramática por la vida de esas mayorías condenadas y excluidas, en acelerado proceso de deterioro y desagregación. La fe en el Dios de la Vida nos confronta radicalmente con un sistema que discernimos cada día con más claridad como un sistema de la ley, del pecado y de la muerte.
Cambios en la práctica de liberación
La TL es una reflexión crítica y sistemática sobre la fe vivida al interior de una práctica de liberación. El concepto de práctica es, por lo tanto, central en la TL. Los cambios que hemos descrito en el sistema de dominación y en la situación de los pobres, modifican también la realidad y la conceptualización de la práctica de liberación, y esto consecuentemente desafía a la TL.
La práctica de liberación nos sitúa no sólo en la interpretación de la realidad, sino en su transformación. La práctica no solamente se dirige a las formas alienadas e ideológicas creadas por la dominación, sino que busca superar las contradicciones históricas que producen esas formas alienadas e ideológicas.
La práctica de liberación nos sitúa por consiguiente en la transformación de las realidades históricas, cuyas víctimas principales son los pobres, los oprimidos y los excluidos, y nos desafía también a la construcción de una nueva realidad histórica donde no haya pobres, ni oprimidos, ni excluidos, y donde todos tengan vida, y vida digna. La TL no reflexiona sobre una fe abstracta, universal, alienante o puramente interpretativa, sino sobre una fe vivida y celebrada al interior de estas transformaciones históricas. Tanto la racionalidad como la espiritualidad de la TL se ven afectadas por estas transformaciones históricas.
Son muchas las transformaciones de la práctica de liberación en la nueva coyuntura. Dos dimensiones afectan y desafían de forma global a la TL. Se trata de un doble desplazamiento: de la sociedad política a la sociedad civil y del enfrentamiento político-militar al enfrentamiento cultural, ético y religioso.
De la sociedad política a la sociedad civil
No se trata del abandono de la sociedad política. La dimensión del poder y del Estado, sigue siendo muy importante. El Estado debe jugar un rol decisivo en el desarrollo de la sociedad civil, en la planificación económica y en la protección de la naturaleza. El neo-liberalismo busca desmantelar el Estado, para imponer su totalitarismo del mercado, pero el Estado, despojado de sus aparatos represivos, puede jugar un rol positivo al servicio del bien común y de la vida de los pobres excluidos. Pero la práctica de liberación en la actual coyuntura se desplaza hacia la sociedad civil y los movimientos populares, y desde allí plantea más a largo plazo el problema del poder político y del Estado.
Los movimientos populares plantean una renovación de la sociedad desde abajo, desde la base, desde "los poderes populares". Sobre todo los nuevos movimientos populares alternativos, que buscan organizar el trabajo, la producción, el mercado, la tecnología, la salud, la educación, la vivienda, la recreación de una manera alternativa al sistema capitalista dominante. Hay movimientos que toman especial fuerza en la actual coyuntura, como los de liberación indígena, de liberación de la mujer, los movimientos afro-americanos, de niños y de jóvenes, movimientos culturales y de solidaridad... Los movimientos sociales populares desarrollan también una solidaridad regional e internacional muy fecunda y significativa. Los movimientos indígenas y de liberación de la mujer, por ejemplo, tienen ya una articulación continental. Existe asimismo un creciente movimiento de solidaridad Norte-Sur.
De la confrontación político-militar a la confrontación cultural, ética y religiosa
Hoy se hace evidente -principalmente después de la derrota del gobierno sandinista y de la guerra mundial del Golfo Pérsico-, que los pueblos del Tercer Mundo no pueden ni deben enfrentar a las potencias occidentales en el terreno militar. En este terreno el Imperio es invencible. Por eso se impone enfrentar al Imperio en un terreno diferente, sobre todo ahí donde el Tercer Mundo tiene realmente fuerza: el terreno cultural, ético y espiritual. El Tercer Mundo es pobre en recursos financieros, tecnológicos y militares, pero es rico en humanidad, en cultura, en recursos éticos y religiosos.
Se hace necesario superar las actitudes violentistas, guerreristas y militaristas, para descubrir dónde está nuestra fuerza, nuestra identidad y fuerza propia como Tercer Mundo, nuestra fuerza cultural, ética y espiritual, con la cual sí podemos asegurar la vida, para nosotros y la humanidad entera. En el terreno cultural, el Tercer Mundo debe enfrentar la cultura militar, la cultura de la violencia del Imperio dominante. También su cultura consumista, individualista y materialista. El Tercer Mundo puede vivir, resistir y luchar con sus culturas milenarias, con una cultura de la paz y de la vida; con una eco-cultura de la naturaleza, de la vida, de la comunidad.
En el terreno ético, el Imperio nos impone su ética de la ley absoluta -la ley de la propiedad privada y del cumplimiento de los contratos- y a esa ley sacrifica la vida de los pueblos y de los pobres. En la última guerra, el Imperio occidental mostró su doble moral: una que aplicaba a Irak y otra que se aplicaba a sí mismo, al Estado de Israel y a otros Estados invasores. Mostró su capacidad para utilizar la mentira y para manipular los medios de comunicación masivos.
El Tercer Mundo puede vivir, resistir y luchar en el terreno ético, con una ética en la que la vida humana, y no la ley, sea considerada como un absoluto (la ley al servicio de la vida y no la vida al servicio de la ley), y con una ética de la verdad. En el terreno religioso, el Tercer Mundo tiene especial fuerza. Las grandes religiones de la humanidad son religiones del Tercer Mundo y los pueblos encuentran en ellas una identidad profunda y una fuerza para luchar por la verdad y la vida. El Primer Mundo, consumido por el positivismo y el liberalismo, el secularismo y el materialismo, solo cree en el poder del dinero, de las armas y de la tecnología.
Un enorme potencial espiritual reside en el Tercer Mundo
El Tercer Mundo no puede caer en esta trampa, sino desarrollar todo el potencial espiritual y religioso que le es propio, y donde reside su fuerza principal. En este terreno pueden unirse todas las religiones del Tercer Mundo en su fe común en el Dios de la Vida, y en una lucha común por la vida y la justicia.
Los dos puntos anteriores van íntimamente unidos, pues es evidente que la lucha cultural, ética y religiosa no es una lucha abstracta o ideológica, sino una lucha histórica que se da al interior de los movimientos sociales y de la práctica de liberación. La lucha cultural es una lucha por la vida ("la cultura es la agricultura", decía un indígena guatemalteco), y la lucha ética y religiosa es una dimensión esencial de la sociedad civil. La dimensión cultural, la ética y la espiritualidad son dimensiones de la misma práctica histórica de liberación.
La TL, siempre fiel a su metodología de vivir y pensar la fe dentro de la práctica de liberación, tiene que asumir los desplazamientos y transformaciones de esta práctica en la nueva coyuntura. En la sociedad civil y en el terreno cultural, ético y espiritual, la TL encuentra un campo de desarrollo mucho más extenso y profundo que en el pasado, cuando la lucha política y militar era la práctica dominante. Las comunidades eclesiales de base, matriz generadora de la TL, son parte específica de la sociedad civil y de los movimientos populares de liberación. Igualmente, la TL encuentra un terreno privilegiado de creatividad y desarrollo al interior de la lucha cultural, ética y religiosa de los pueblos. En este sentido, en la nueva coyuntura la TL tiene posibilidades de crecimiento y maduración inmensas, muy superiores a todas las anteriores. Hoy más que nunca la TL tiene una campo apropiado y fecundo de desarrollo, en la medida en que asuma consciente y críticamente, como TL, con su espíritu y metodología propias, la nueva coyuntura histórica, local e internacional.
En el enfrentamiento cultural, ético y espiritual del Pueblo de Dios con el Imperio, la TL y las comunidades empiezan a vivir de manera creativa y liberadora el Apocalipsis. La teología apocalíptica es una teología política, creadora, dentro de la historia de esperanza y utopía. Cuando hablamos de Pueblo de Dios, incluimos a los pueblos pobres del Tercer Mundo, pero también a los pobres y oprimidos en el seno del mundo rico, especialmente a sus grupos más conscientes y solidarios. Cuando hablamos del Imperio, nos referimos a los centros de poder económico, financiero, político, militar, cultural y social ubicados fundamentalmente en el Primer Mundo, aunque también con ramificaciones de poder entre los poderosos del Tercer Mundo. No incluimos en este Imperio a los pueblos del Primer Mundo, también sometidos a estos poderes de muerte.
Nuevos temas y desafíos para la Teología de la Liberación en los años 90
Es necesario analizar los nuevos temas y desafíos según los niveles de desarrollo de la TL. La TL tiene tres niveles, que describimos con la imagen de un árbol: la raíz de la TL es la cultura, la religión, la espiritualidad del pueblo pobre y creyente y de los movimientos sociales y populares. El tronco de la TL son las comunidades eclesiales de base y estructuras similares. Las ramas de la TL son los teólogos profesionales, las revistas y centros especializados. Los tres niveles son diferentes y específicos, pero también internamente estructurados. Los teólogos profesionales están "entroncados" en las CEBs y "enraizados" en la cultura y religión populares. A su vez, esta raíz cultural y religiosa de la TL se expresa en las CEBs, y en la teología profesional.
¿Qué temas y desafíos nuevos hay en la raíz?
Cada movimiento social, especialmente los más novedosos y creativos, desarrollan en su interior una cultura, una ética, una mística y espiritualidad. Es en este ambiente donde la TL ha crecido en la última década, y desde allí sigue creciendo y desarrollándose. Nace, por ejemplo, una teología ligada a la educación popular, a la medicina popular, a la agricultura alternativa, a los movimientos de solidaridad, a los derechos humanos, etc. Muchos de estos movimientos nacen de las CEBs y muchos cristianos participan en ellos, además que el pueblo que en ellos se expresa es profundamente religioso. Nace así una teología de los movimientos sociales populares.
Podríamos destacar específicamente la Teología de la Liberación de la Mujer, que nace orgánicamente ligada a los movimientos populares de liberación de la mujer. Igualmente, nace una Teología Afro-americana de la Liberación, especialmente en el Brasil y en el Caribe. En los últimos cinco años se ha desarrollado una TL ligada a los movimientos juveniles. El impacto de la TL en la juventud es algo novedoso y constituye también un nuevo desafío. También la TL empieza a tener un impacto liberador en los movimientos de clase media, lo que puede ser un aporte muy significativo para el movimiento popular.
Teología India de la Liberación
Esta teología es milenaria. Lo nuevo está en su articulación y expresión reciente a nivel continental, y en su relación con la TL. En un encuentra reciente de TL, un sacerdote diocesano zapoteco de México, decía más o menos textualmente: La Teología India se apoya y valora a la TL y espera mayor diálogo con ella. Hay miedo a que la crisis de la Iglesia y las contradicciones de la TL afecten a la Teología India. El sujeto de la Teología India son pueblos milenarios. La Teología India es antigua, lo nuevo es que ahora se le reconoce en la Iglesia y en la TL. La teología india es la fuerza de los pueblos; es una teología subterránea, que se expresa en el ámbito religioso, en clave ritual y mítica. La Teología India no es solo una reacción contra el sistema, sino expresión milenaria de su vida y de sus espíritu.
En un calendario peruano, se recogía el siguiente testimonio sobre la Teología India:
"Hicimos germinar nuestras ideas (es decir, hicimos teología)
para saber sobrevivir en medio de tanta hambre,
para defendernos de tanto escándalo y ataque,
para organizarnos en medio de tanta confusión,
para alegrarnos a pesar de tantísimas tristeza
y para soñar más allá de tanta desesperación."
Aquí tenemos una definición completa de esta teología y de cómo el pueblo, en su lucha contra la muerte, encuentra en ella un medio para sobrevivir, para defenderse, para organizarse, para alegrarse y para soñar. No cabe duda que esta Teología India será una nueva raíz y un nuevo campo, desde donde la TL va a crecer y madurar, respetando ciertamente su autonomía y legitimidad propias.
La cultura latinoamericana
La TL es ya parte de la identidad de nuestro continente, es parte de nuestro patrimonio cultural. Así lo sienten no sólo los cristianos, sino también intelectuales y trabajadores de la cultura que no son cristiano. No cabe duda que la TL se ha expandido más allá de los limites teológicos y eclesiales. La nueva literatura, la nueva canción, la danza latinoamericana, son fenómenos independientes de la TL pero nacen de un mismo movimiento histórico liberador, por eso puede darse el influjo entre ellos. Hay una TL implícita en la literatura, la canción y la danza. También la TL influye y crece en ellos. La TL se desarrolla hoy no solamente con conceptos, sino también con tambores, con mitos, con símbolos, con danzas, con cuentos y leyendas. Además de las culturas especificas indígenas y afro-americanas, están las culturas campesinas y sub-urbanas, que tienen un influjo directo en la TL y viceversa: la TL influye en ellas.
¿Qué temas y desafíos nuevos en el tronco?
Las CEBs, a pesar de las persecuciones políticas y la crisis de la cristiandad y del movimiento conservador, siguen creciendo y madurando en América Latina. Ellas siguen también siendo un espacio de creatividad teológica. Son el sujeto colectivo de la producción y animación teológicas. Hay creatividad teológica intelectual, pero también a nivel de los símbolos y mitos. Hay creatividad teológica también en el campo de la espiritualidad y de la religiosidad popular.
La Lectura Popular de la Biblia
Es quizás la actividad teológica mas productiva de las CEBs. En esta lectura hay tres momentos. Primero, el pueblo cristiano, por la actividad de las CEBs, se apropia de la lectura e interpretacion de la Biblia. Segundo, el pueblo cristiano se hace pueblo profético cuando descubre la presencia y la revelación de Dios en la realidad de hoy, a la luz de la Biblia. Tercero, el pueblo cristiano levanta la Palabra de Dios-descubierta en la Biblia y en la realidad a la luz de la Biblia- como autoridad en la Iglesia. Así, a través de la esta lectura surge en el Pueblo de Dios un movimiento profético, donde la Palabra de Dios es reconocida como autoridad fuente de la legitimidad.
La lectura popular de la Biblia tiene como objetivo final no la Biblia, sino la creación de este movimiento profético. Está claro que las CEBs leen la Biblia en la Iglesia, bajo la guía de la tradición y del magisterio. Es además, una lectura orante y en íntima relación con la vida del pueblo. Igualmente, es una lectura realizada en diálogo permanente con la exégesis profesional. Esta lectura popular no se hace en contra de la autoridad jerárquica de la Iglesia, pero sí en contra del movimiento neo-conservador que busca transformar la autoridad de la Iglesia en un poder sagrado totalitario. Porque esto representa un peligro serio para la Iglesia, pues oprime y destruye el sentido de fe y la dimensión profética del Pueblo de Dios.
Las CEBs, con la lectura popular de la Biblia levantan la autoridad de la Palabra de Dios y de este modo legitiman el movimiento profético de la Iglesia. Las CEBs crean así una fuente de legitimidad que les da seguridad y claridad teológicas. A través de la lectura popular de la Biblia, se está dando en las CEBs una permanente y profunda creatividad teológica desde la base, desde el Pueblo de Dios, en comunión con la Iglesia institucional universal.
Teología de la evangelizacion de la vida cotidiana
En las CEBs se reflexiona continuamente, a la luz de la fe, sobre temas de la vida cotidiana: el trabajo, la tierra, la salud, la familia, el sexo, la educación de los hijos, la cultura, la fiesta... Otra preocupación teológica central gira en torno a la esperanza, la exhortación y el consuelo. Esto se da especialmente en las CEBs insertas en ambientes de extrema miseria, entre los mas excluidos y deteriorados. También se reflexiona teológicamente sobre la experiencia cristiana dentro de los movimientos sociales.
El evangelio empieza a ser pensado en el contexto de las luchas populares por la tierra, por la salud, por la casa, por la escuela, por la liberación de la mujer, por la cultura, etc. No se trata de una reflexión teológica abstracta, sino de una reflexión al interior del campo religioso, donde intervienen activamente la sabiduría y la piedad popular, donde la teología no sólo se expresa en conceptos, sino también en narraciones, símbolos y mitos. Podemos decir que esta actividad teológica de las CEBs es orgánica a una auténtica evangelización de la vida. Las CEBs logran, a largo plazo, una real evangelización de las estructuras y dimensiones más fundamentales de la vida humana. El Evangelio empieza a ser vivido y pensado en la vida cotidiana y de base, y va logrando lentamente su transformación liberadora.
¿Temas y desafíos nuevos en las ramas?
Los teólogos de la liberación, que nos dedicamos enteramente y de una manera profesional a la TL, pero que buscamos hacer teología con las CEBs, enraizados en la cultura y religión populares, también tenemos temas y desafíos específicos que tenemos que asumir, con responsabilidad y valentía.
Existe un desafío que es teórico. Las transformaciones estructurales del sistema de dominación, de la situación de los pobres y de las prácticas de resistencia, exigen a la TL una revisión muy profunda de todo su espacio teórico. Es necesario elaborar nuevos conceptos teóricos, una nueva teoría o racionalidad que nos permita pensar crítica y sistemáticamente la experiencia de fe en la nueva coyuntura. La crisis del marxismo ha sido manipulada para reprimir todo pensamiento crítico y liberador, desde el oprimido y contra el sistema capitalista, que permita pensar en un futuro distinto al actual sistema dominante.
Porque una cosa es la crisis del marxismo, y otra cosa la manipulación ideológica que hace el capitalismo de esta crisis. Se utiliza la crisis del marxismo más específicamente, para proclamar el fin de la TL. Se dice, falsamente, que el marxismo continúa la racionalidad profunda de la TL. Muerta esta racionalidad, muerte también la TL. y su relación con la TL. Hay que recordar que la TL no nace del marxismo, sino de la experiencia de Dios en el mundo de los pobres y en la práctica de liberación. La TL utiliza críticamente, en su comprensión de la realidad, a las ciencias sociales, y es interesante y desafiante para la TL, pero en modo alguno significa la crisis de la TL.
No obstante, es muy importante no dejarse amedrentar con la guerra ideológica que manipula la crisis del marxismo para matar todo pensamiento crítico, alternativo, histórico, liberador y creador de esperanza. La TL siempre tendrá que seguir creando y re-creando su espacio teórico propio y una racionalidad apropiada para su labor teológica específica, al servicio de la vida de los pobres y la liberación de los oprimidos.
Nuevos campos de desarrollo de la Teología de la Liberación
Hasta el momento la TL había desarrollado los tratados clásicos de la teología: teología fundamental, cristología, eclesiología, escatologia, mariología, moral, etc. Así mismo, la TL ha renovado profundamente otras áreas teológicas como las ciencias bíblicas, la historia de la Iglesia, la doctrina social de la Iglesia, etc. También la TL ha creado, con su espíritu y su metodología, una ética social, una teología de la tierra, una teología del trabajo, una teología de la liberación de la mujer, una teología ecuménica. La TL ha dialogado preferentemente con la sociología y la filosofía. Todo este trabajo ha sido muy fecundo y seguirá desarrollándose en las próximas décadas.
En los últimos, sin embargo, se ha iniciado un desarrollo nuevo y desafiante de la TL en diálogo con tres ciencias: la economía, la ecología y la antropología. En el campo economía-teología destacamos el libro de Hugo Asmann y Franz Hinkelammert: "A idolatria do mercado", "Ensaio sobre economía e teología". También los libros anteriores de Hinkelammert: "Las armas ideológicas de la muerte", "Democracia y totalitarismo", "La deuda externa de América Latina". También en este campo trabajan Enrique Dussel, Julio de Santa Ana, Raúl Vidales y otros.
En el campo ecología-teología, el DEI de Costa Rica ha publicado cinco libros. Destacamos el último de Fernando Mires: "El discurso de la naturaleza" y "Ecología y política en América Latina". Leonardo Boff estará dedicado a este tema en los próximos años y prepara varias publicaciones. En el campo antropología-teología se ha realizado un inmenso trabajo de campo y de base, especialmente en el trabajo teológico y pastoral con los grupos indígenas en torno al tema de la cultura. En este campo destacamos el libro: "Rostros indios de Dios". "Los amerindios cristianos", cuyos autores son Manuel Marzal, Ricardo Robles, Eugenio Maurer, Xavier Albó y Bartomeu Meliá.
Nuevo horizonte ecuménico y universal de la Teología de la Liberación
La TL latinoamericana y caribeña, a través de la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo, ha intensificado su diálogo con los teólogos africanos y asiáticos. Con los teólogos de la liberación de la Black Theology (James H. Cone y otros), los de la teología de la liberación de la mujer y con los teólogos de la liberación del Primer Mundo.
En enero de 1992, la Asociación tendrá su próxima asamblea general en Nairobi, Kenya, con el tema: "Clamor por la vida: la espiritualidad del Tercer Mundo". Ahora se inicia un diálogo más universal con las teologías de liberación que emergen de las religiones del Tercer Mundo.
Este diálogo ya ha comenzado con la Teología India de la Liberación surgida desde el seno de las religiones indias de América Latina y el Caribe. Igualmente, existe un diálogo muy fecundo con la Teología Judía de la Liberación y con la Teología Palestina de la Liberación.
Ultimamente se han publicado libros sobre una Teología Musulmana de la Liberación, con la cual el diálogo apenas se ha iniciado. En Asia, el diálogo de la TL con el hinduísmo y el budismo tiene ya una larga historia.
En la cual coyuntura histórica, posteriormente a la Guerra del Golfo Pérsico, este diálogo, con la metodología y el espíritu de la TL, del cristianismo con todas la religiones del Tercer Mundo, será extraordinariamente desafiante y fecundo. Será un diálogo liberador, desde los pobres del Tercer Mundo, por la vida y la justicia. EL tema del diálogo interreligioso, desde la perspectiva teológica del Tercer Mundo, será el del Dios de la Vida y la vida de la naturaleza y de los pobres y oprimidos del Tercer Mundo.
No es el fin de la Teología de la Liberación, como tal vez muchos quisieran, sino la oportunidad histórica -el kairós- de un nuevo conocimiento.
Tomado de http://www.envio.org.ni/articulo/711
Muchos piensan que con la caída del socialismo histórico en la Europa del Este, con la crisis del marxismo y la instauración del nuevo orden internacional, la Teología de la Liberación (TL) ya no tiene futuro. ¿Es esto así?
Pablo Richard
Estaríamos viviendo el "fin de la historia", el triunfo final del capitalismo, donde todo pensamiento alternativo, toda esperanza de un mundo diferente, toda utopía liberadora, sería irrelevante y condenada al fracaso. Ya no tendría sentido la Teología de la Liberación (TL). Esta es la esperanza de todos los que gozan del nuevo orden internacional: la esperanza de que nunca más haya gente que tenga esperanza. Pero el triunfalismo y la esperanza de los opresores son contradichas brutalmente por la realidad de pobreza, miseria y opresión que sigue dominando aún a la gran mayoría de la humanidad.
Las condiciones históricas que originaron la Teología de la Liberación siguen vigentes
Mientras exista el escándalo de la pobreza y la opresión, y mientras haya cristianos que vivan y reflexionen críticamente su fe en la lucha por la justicia y la vida, habrá TL. Lo fundamental, por lo demás, no es el futuro de la TL, sino el futuro de la vida de los pobres, el futuro de la vida humana, el futuro de la liberación y el compromiso de los cristianos con esta vida y esta liberación. Hacemos TL para que este futuro y este compromiso sigan existiendo. Sin embargo, la TL no seguirá existiendo por inercia o sólo repitiendo sus esquemas originales. Es necesario también re-pensar la TL en la nueva coyuntura; re-crear y re-programar la TL hacia el futuro.
En los tres últimos años el mundo cambió profundamente. En Centroamérica vivimos la invasión de Panamá (diciembre/89) y la derrota del gobierno sandinista (febrero/90). Cayó el muro de Berlín, lo que fue un signo positivo para el mundo entero, pero poco después se daba la masacre de los seis padres jesuitas en El Salvador (16/febrero/89). Signos contrapuestos, que nos revelan el sentido contradictorio de la historia que estamos viviendo. Y siguió la perestroika en la URSS y la crisis de los socialismos históricos en la Europa del Este.
El mundo rico desató desde entonces una verdadera orgía ideológica, proclamando el triunfo definitivo del capitalismo y "el fin de la historia". Continuó fortaleciéndose la avalancha del capitalismo neo-liberal, con sus ajustes estructurales, para responder a la ausencia de desarrollo y a la creciente pobreza en el Tercer Mundo. Por último, el año 1991 comenzó con el horror de la "guerra del Golfo Pérsico", que fue una guerra de exterminio contra Irak, contra el mundo árabe, y la Primera Gran Guerra contra el Tercer Mundo.
Con esta guerra el gobierno de Estados Unidos buscó imponer al mundo entero su hegemonía político-militar, e inicialmente pudo someter a Europa y a Japón a sus planes hegemónicos. Para el Tercer Mundo todo esto significa realmente un Nuevo Desorden Internacional y una real amenaza de muerte. El gobierno de Estados Unidos y sus aliados occidentales han ganado una batalla, pero han desencadenado también un proceso todavía inimaginable de resistencia y de conciencia en el mundo entero contra el proyecto de muerte que buscan imponernos.
Si el mundo cambió tan profundamente, también la TL debe cambiar. Fiel a su metodología y espíritu original, debemos re-crear la TL para que responda a la coyuntura actual: una TL para después de la TL que hemos conocido. Más aún: esta reconstrucción de la TL es parte esencial de este nuevo proceso de resistencia y afirmación de la vida; renovación también de nuestra fe de que Dios sigue siendo el Dios de los Pobres y el Dios de la Vida, aunque la idolatría del occidente cristiano diga lo contrario. Necesitamos repensar el futuro de la TL y reconstruir así nuestra solidaridad y nuestra esperanza.
Hoy como ayer: continuidad con el período anterior
La TL nació de la participación de los cristianos en los procesos históricos de liberación de los años 60 y 70. La TL nace como la reflexión teórica, crítica y sistemática, sobre la experiencia de Dios en la práctica de liberación. El contenido de la TL fue siempre la experiencia de Dios, pero una experiencia de Dios vivida, celebrada y reflexionada al interior de una práctica de liberación. No se trataba de un nuevo tema teológico, sino de una nueva manera de hacer teología. El objeto de la TL no era la liberación, sino Dios mismo. La TL nunca fue temida fundamentalmente porque hablara de liberación o por sus temas políticos, sino porque reflexionaba críticamente sobre Dios a partir de los pobres, a partir de la vida y la justicia amenazadas, a partir del Tercer Mundo.
La TL supo descubrir la inquietante presencia de Dios en la vida de los oprimidos y en la lucha por la liberación. Igualmente, denunció la inquietante ausencia de Dios en el mundo opresor y en la cultura "occidental y cristiana". El concepto de "práctica" ayudó a la TL a una comprensión crítica de la historia, vista desde los oprimidos. Si la teología clásica había utilizado la filosofía aristotélico-tomista para su reflexión, la TL utilizó la corriente más crítica y liberadora de las ciencias sociales. Esta corriente descubre la opresión en la historia y reflexiona a partir de la práctica de superación de esta opresión, y no a partir del mundo abstracto y universal creado por la opresión para ocultar y legitimar la opresión. La racionalidad utilizada por la TL no fue solamente la del discurso radical, sino la de la práctica transformadora.
La estructura básica de la TL, como reflexión crítica y sistemática sobre la experiencia de Dios al interior de la práctica de liberación, es lo que continúa y se mantiene en la TL, también en la actual coyuntura. Esta estructura y racionalidad no cambian, pues hoy más que nunca es necesaria una práctica de liberación, y hoy más que nunca Dios se hace presente y se revela de manera privilegiada en el mundo de los oprimidos y sus luchas de liberación. Sin embargo, simultáneamente debemos reconocer los elementos nuevos de la actual coyuntura que nos obligan a re-pensar y a re-crear la TL.
Vivimos en un sistema de dominación renovado, en un capitalismo sin competidores
Con las crisis de los socialismos históricos en la Europa del Este y con el proceso de la perestroika en la URSS, se declara el fin de la guerra fría y el fin de la contradicción internacional Este-Oeste -entre el bloque de los países así llamados socialistas y el bloque de los países así llamados democráticos-. Desde entonces el capitalismo se presenta como la única alternativa para toda la humanidad. Antes, el capitalismo tenía que competir con el socialismo, tenía que preocuparse de tener un rostro humano y de realizar políticas de desarrollo en el Tercer Mundo, para que los pueblos pobres no optaran por el socialismo.
Ahora el capitalismo no tiene competidores, por lo tanto no necesita tener rostro humano, no necesita preocuparse del desarrollo del Tercer Mundo. Puede imponerse definitivamente como la única solución. Nace así un capitalismo totalitario, salvaje, sin rostro humano. Es el Nuevo Orden Internacional, donde el gobierno de Estados Unidos impone, como gendarme internacional, su hegemonía político-militar al mundo entero para velar porque este único sistema capitalista sea aceptado por todos. El Tercer Mundo no tiene otra alternativa que someterse o desaparecer.
En las décadas de los 60 y los 70, cuando nace y madura la TL, el capitalismo tiene una política de desarrollo para los pueblos pobres, lo que fortalece la situación de dependencia de éstos. El concepto liberación es utilizado para construir un modelo de desarrollo autónomo y no-dependiente. Incluso, el término desarrollo es sustituido por el de liberación. La gran ruptura teológica se dio en el paso de una teología del desarrollo a una teología de la liberación. La teoría de la dependencia permitió elaborar una teoría y una estrategia de la liberación y de la revolución del Tercer Mundo. Desde ella, se critica radicalmente al desarrollismo y al reformismo por ser modelos dependientes, y la ruptura se expresa en el concepto liberación. Este nuevo concepto es globalizante y signo de muchas rupturas: expresa una nueva teoría y una nueva praxis. Es referencia para definir una nueva cultura, una nueva ética y espiritualidad, también la nueva teología, la teología de la liberación.
En la actual situación del capitalismo ya no tiene razón de ser la contradicción desarrollo-liberación, reforma-liberación, dependencia-liberación. Ahora la contradicción radical es Vida-Muerte. El capitalismo abandona sus políticas de reforma y desarrollo para la totalidad del Tercer Mundo. Ahora el capitalismo hace reformas y desarrolla sectores muy reducidos del Tercer Mundo y sólo en función de sus intereses inmediatos, dejando a las grandes mayorías del Tercer Mundo en una situación de total abandono y muerte. El Tercer Mundo ya no es ni siquiera dependiente, sino simplemente inexistente. Pasamos de la dependencia a la prescindencia. Más aún: ser ahora dependiente aparece como un privilegio, pues las mayorías son condenadas al olvido y a la muerte.
Ya no somos el Tercer Mundo, somos el No Mundo
Ya no somos ni siquiera el Tercer Mundo, sino el Ultimo Mundo, el No-Mundo, el mundo maldito de los excluidos y condenados a muerte. Por eso es que hoy, buscar reformas y desarrollo en función de la vida de todos en el Tercer Mundo es profundamente revolucionario y liberador. Por eso es que hoy, la alternativa no es desarrollo-liberación, sino muerte-vida. El capitalismo propone salvar la vida de algunos y acepta la muerte de muchos. Eso es una opción por la muerte, pues no podemos aceptar la muerte de muchos y la vida de pocos.
La alternativa legítima es únicamente la vida de todos, de lo contrario estaríamos aceptando la muerte de muchos, que finalmente llevaría a la muerte de todos. La opción por el desarrollo, por la liberación, por el pobre, llega a ser en la actual coyuntura una opción por la vida. La TL llega a ser una Teología de la Vida. La vida -vida para todos y vida para todo el cosmos- llega a ser la nueva racionalidad, la nueva lógica, la nueva cultura, la nueva ética, la nueva espiritualidad y la nueva teología que se oponen radicalmente al capitalismo en la nueva coyuntura.
Pero hay todavía un cambio más profundo en el capitalismo actual. Este no solamente deja de ser un capitalismo con rostro humano, abandonando sus políticas de reforma y desarrollo para el Tercer Mundo, sino que se transforma en un capitalismo sacrificial: la vida de los pobres es sacrificada para poder salvar el sistema capitalista de libre mercado. La ley de la propiedad privada y del cumplimiento de los contratos es considerada una ley absoluta, y a esta ley se sacrifica la vida humana.
El ejemplo más claro de esto se da en el cobro de la deuda externa: el pago de la deuda se hace sacrificando a millones de pobres en el Tercer Mundo y tal sacrificio se presenta como necesario para salvar la ley del mercado y el espíritu del capitalismo. Los que defienden al vida humana contra la ley del mercado, contra el sacrificio humano exigido por dicha ley, son considerados milenaristas utopistas, terroristas, etc. Son los que "quieren construir el cielo en la tierra y transforman la tierra en un infierno" (Popper). Los que consideran que la vida humana es un absoluto que nunca debe ser sacrificada, los que consideran que la ley está para el ser humano y no al revés, éstos son considerados como un cáncer en el cuerpo social del capitalismo, que debe ser extirpado, aunque sea con dolor y sangre.
La liquidación de los seis padres jesuitas en El Salvador es quizás el mejor signo de esta agresividad sacrificial del sistema capitalista. Esto mismo explica la agresividad contra la TL como teología de la vida para todos. Un obispo de Estados Unidos expresó esta agresividad refiriéndose a los teólogos de la liberación con estas palabras textuales: "Los teólogos de la liberación son las moscas que infectan el cuerpo místico de Cristo".
Todos estos cambios profundos y estructurales en el sistema de dominación, desafían teórica y prácticamente a la TL. Se hace necesario elaborar nuevos conceptos para entender mejor la nueva realidad histórica y su posible transformación. Con la así llamada crisis del marxismo, se ha buscado reprimir nuestra capacidad teórica, destruir el espacio teórico necesario para resistir y seguir luchando, se ha querido destruir la posibilidad de pensar alternativas y destruir también nuestra esperanza y nuestra utopía. La TL debe retomar crítica y creativamente el diálogo con las ciencias sociales, especialmente con la economía, la ecología y la antropología. Debemos re-apropiarnos de la racionalidad histórica necesaria para pensar crítica y sistemáticamente nuestra fe en el Dios de la Vida, en la nueva coyuntura histórica.
La nueva situación de los pobres: ser explotado es un privilegio
En los últimos diez años la TL ha profundizado y ampliado el concepto de pobre utilizando el término oprimido, no sólo en la dimensión económica, sino también en la dimensión racial, cultural y de sexo. El concepto de clase fue sobrepasado por los conceptos de raza, nación y sexo. El mundo de los pobres y oprimidos es así en el mundo de los económicamente pobres, pero también es el mundo de los indígenas, de los afro-americanos, de las mujeres -sobre todo de las mujeres del Tercer Mundo, doblemente explotadas, como pobres y como mujeres-. También hablamos hoy de naciones oprimidas y marginadas. El concepto Tercer Mundo, que en sí es inexacto -no somos un "tercer" mundo, sino la parte subdesarrollada y explotada de un único mundo-, es significativo, e incluye no solamente las naciones pobres, sino también los pobres de todas las naciones: también las "minorías" explotadas en el Primer Mundo.
Hay, sin embargo, en el capitalismo actual, un cambio cualitativo muy profundo en la realidad del pobre y del oprimido. Es un hecho que el mundo rico industrializado, necesita cada día menos a la población del Tercer Mundo. Necesita nuestra naturaleza para explotar sus recursos naturales, para el turismo y para botar sus basuras tóxicas, pero no necesita nuestra población. Quizás necesita de una parte de la población, como mano de obra barata o como posible mercado, pero una parte mayoritaria del Tercer Mundo es considerada población sobrante. Ser "explotado" es en cierta medida un privilegio, pues significa que uno aún es considerado como parte del sistema. Esta población sobrante, al ser excluida del sistema, pierde todo poder: ya no puede presionar con huelgas, por cuanto no existe ni como productora ni como consumidora dentro del sistema.
A la exclusión sigue necesariamente el deterioro y la desagregación. El sistema no tiene interés en esta población sobrante y, por lo tanto, no invierte en ella para la satisfacción de sus necesidades básicas: trabajo, salud, habitación, educación, etc. Empieza un proceso de empobrecimiento cuyo límite es la muerte. El deterioro es total: económico, social, cultural, corporal, humano, familiar, religioso, ético... El sistema considera a esa población sobrante y deteriorada como basura, como ratas, como algo que hay que eliminar. Se busca limpiar a las ciudades de pobres.
En algunos países, como Colombia, hay escuadrones de la muerte que salen de noche a matar niños de la calle, vagos, mendigos, prostitutas, homosexuales, desempleados, gente sin hogar. En otros países se limpia la ciudad de pobres, como en Santo Domingo, y se los lleva a regiones alejadas o a sitios escondidos detrás de las colinas. Se considera además a esta población sobrante como un peligro, como una amenaza, como fuente de ladrones, como el origen de epidemias contagiosas -cólera, lepra, tuberculosis, SIDA-. La muerte de estos pobres sobrantes es una muerte silenciosa, inútil y hasta casi deseada. Esta nueva forma de pobreza golpea especialmente a los niños, los jóvenes y las mujeres, y los golpea doblemente cuando son indígenas o afro-americanos.
Es evidente que esta transformación profunda de la situación de los pobres desafía radicalmente a la TL: sus categorías, su visión del mundo, su compromiso, su práctica pastoral y su profundidad ética y espiritual. La opción preferencial por los pobres adquiere una radicalidad cualitativamente diferente. Además de la lucha por la justicia dentro del sistema, la opción por los pobres nos compromete a una lucha a veces dramática por la vida de esas mayorías condenadas y excluidas, en acelerado proceso de deterioro y desagregación. La fe en el Dios de la Vida nos confronta radicalmente con un sistema que discernimos cada día con más claridad como un sistema de la ley, del pecado y de la muerte.
Cambios en la práctica de liberación
La TL es una reflexión crítica y sistemática sobre la fe vivida al interior de una práctica de liberación. El concepto de práctica es, por lo tanto, central en la TL. Los cambios que hemos descrito en el sistema de dominación y en la situación de los pobres, modifican también la realidad y la conceptualización de la práctica de liberación, y esto consecuentemente desafía a la TL.
La práctica de liberación nos sitúa no sólo en la interpretación de la realidad, sino en su transformación. La práctica no solamente se dirige a las formas alienadas e ideológicas creadas por la dominación, sino que busca superar las contradicciones históricas que producen esas formas alienadas e ideológicas.
La práctica de liberación nos sitúa por consiguiente en la transformación de las realidades históricas, cuyas víctimas principales son los pobres, los oprimidos y los excluidos, y nos desafía también a la construcción de una nueva realidad histórica donde no haya pobres, ni oprimidos, ni excluidos, y donde todos tengan vida, y vida digna. La TL no reflexiona sobre una fe abstracta, universal, alienante o puramente interpretativa, sino sobre una fe vivida y celebrada al interior de estas transformaciones históricas. Tanto la racionalidad como la espiritualidad de la TL se ven afectadas por estas transformaciones históricas.
Son muchas las transformaciones de la práctica de liberación en la nueva coyuntura. Dos dimensiones afectan y desafían de forma global a la TL. Se trata de un doble desplazamiento: de la sociedad política a la sociedad civil y del enfrentamiento político-militar al enfrentamiento cultural, ético y religioso.
De la sociedad política a la sociedad civil
No se trata del abandono de la sociedad política. La dimensión del poder y del Estado, sigue siendo muy importante. El Estado debe jugar un rol decisivo en el desarrollo de la sociedad civil, en la planificación económica y en la protección de la naturaleza. El neo-liberalismo busca desmantelar el Estado, para imponer su totalitarismo del mercado, pero el Estado, despojado de sus aparatos represivos, puede jugar un rol positivo al servicio del bien común y de la vida de los pobres excluidos. Pero la práctica de liberación en la actual coyuntura se desplaza hacia la sociedad civil y los movimientos populares, y desde allí plantea más a largo plazo el problema del poder político y del Estado.
Los movimientos populares plantean una renovación de la sociedad desde abajo, desde la base, desde "los poderes populares". Sobre todo los nuevos movimientos populares alternativos, que buscan organizar el trabajo, la producción, el mercado, la tecnología, la salud, la educación, la vivienda, la recreación de una manera alternativa al sistema capitalista dominante. Hay movimientos que toman especial fuerza en la actual coyuntura, como los de liberación indígena, de liberación de la mujer, los movimientos afro-americanos, de niños y de jóvenes, movimientos culturales y de solidaridad... Los movimientos sociales populares desarrollan también una solidaridad regional e internacional muy fecunda y significativa. Los movimientos indígenas y de liberación de la mujer, por ejemplo, tienen ya una articulación continental. Existe asimismo un creciente movimiento de solidaridad Norte-Sur.
De la confrontación político-militar a la confrontación cultural, ética y religiosa
Hoy se hace evidente -principalmente después de la derrota del gobierno sandinista y de la guerra mundial del Golfo Pérsico-, que los pueblos del Tercer Mundo no pueden ni deben enfrentar a las potencias occidentales en el terreno militar. En este terreno el Imperio es invencible. Por eso se impone enfrentar al Imperio en un terreno diferente, sobre todo ahí donde el Tercer Mundo tiene realmente fuerza: el terreno cultural, ético y espiritual. El Tercer Mundo es pobre en recursos financieros, tecnológicos y militares, pero es rico en humanidad, en cultura, en recursos éticos y religiosos.
Se hace necesario superar las actitudes violentistas, guerreristas y militaristas, para descubrir dónde está nuestra fuerza, nuestra identidad y fuerza propia como Tercer Mundo, nuestra fuerza cultural, ética y espiritual, con la cual sí podemos asegurar la vida, para nosotros y la humanidad entera. En el terreno cultural, el Tercer Mundo debe enfrentar la cultura militar, la cultura de la violencia del Imperio dominante. También su cultura consumista, individualista y materialista. El Tercer Mundo puede vivir, resistir y luchar con sus culturas milenarias, con una cultura de la paz y de la vida; con una eco-cultura de la naturaleza, de la vida, de la comunidad.
En el terreno ético, el Imperio nos impone su ética de la ley absoluta -la ley de la propiedad privada y del cumplimiento de los contratos- y a esa ley sacrifica la vida de los pueblos y de los pobres. En la última guerra, el Imperio occidental mostró su doble moral: una que aplicaba a Irak y otra que se aplicaba a sí mismo, al Estado de Israel y a otros Estados invasores. Mostró su capacidad para utilizar la mentira y para manipular los medios de comunicación masivos.
El Tercer Mundo puede vivir, resistir y luchar en el terreno ético, con una ética en la que la vida humana, y no la ley, sea considerada como un absoluto (la ley al servicio de la vida y no la vida al servicio de la ley), y con una ética de la verdad. En el terreno religioso, el Tercer Mundo tiene especial fuerza. Las grandes religiones de la humanidad son religiones del Tercer Mundo y los pueblos encuentran en ellas una identidad profunda y una fuerza para luchar por la verdad y la vida. El Primer Mundo, consumido por el positivismo y el liberalismo, el secularismo y el materialismo, solo cree en el poder del dinero, de las armas y de la tecnología.
Un enorme potencial espiritual reside en el Tercer Mundo
El Tercer Mundo no puede caer en esta trampa, sino desarrollar todo el potencial espiritual y religioso que le es propio, y donde reside su fuerza principal. En este terreno pueden unirse todas las religiones del Tercer Mundo en su fe común en el Dios de la Vida, y en una lucha común por la vida y la justicia.
Los dos puntos anteriores van íntimamente unidos, pues es evidente que la lucha cultural, ética y religiosa no es una lucha abstracta o ideológica, sino una lucha histórica que se da al interior de los movimientos sociales y de la práctica de liberación. La lucha cultural es una lucha por la vida ("la cultura es la agricultura", decía un indígena guatemalteco), y la lucha ética y religiosa es una dimensión esencial de la sociedad civil. La dimensión cultural, la ética y la espiritualidad son dimensiones de la misma práctica histórica de liberación.
La TL, siempre fiel a su metodología de vivir y pensar la fe dentro de la práctica de liberación, tiene que asumir los desplazamientos y transformaciones de esta práctica en la nueva coyuntura. En la sociedad civil y en el terreno cultural, ético y espiritual, la TL encuentra un campo de desarrollo mucho más extenso y profundo que en el pasado, cuando la lucha política y militar era la práctica dominante. Las comunidades eclesiales de base, matriz generadora de la TL, son parte específica de la sociedad civil y de los movimientos populares de liberación. Igualmente, la TL encuentra un terreno privilegiado de creatividad y desarrollo al interior de la lucha cultural, ética y religiosa de los pueblos. En este sentido, en la nueva coyuntura la TL tiene posibilidades de crecimiento y maduración inmensas, muy superiores a todas las anteriores. Hoy más que nunca la TL tiene una campo apropiado y fecundo de desarrollo, en la medida en que asuma consciente y críticamente, como TL, con su espíritu y metodología propias, la nueva coyuntura histórica, local e internacional.
En el enfrentamiento cultural, ético y espiritual del Pueblo de Dios con el Imperio, la TL y las comunidades empiezan a vivir de manera creativa y liberadora el Apocalipsis. La teología apocalíptica es una teología política, creadora, dentro de la historia de esperanza y utopía. Cuando hablamos de Pueblo de Dios, incluimos a los pueblos pobres del Tercer Mundo, pero también a los pobres y oprimidos en el seno del mundo rico, especialmente a sus grupos más conscientes y solidarios. Cuando hablamos del Imperio, nos referimos a los centros de poder económico, financiero, político, militar, cultural y social ubicados fundamentalmente en el Primer Mundo, aunque también con ramificaciones de poder entre los poderosos del Tercer Mundo. No incluimos en este Imperio a los pueblos del Primer Mundo, también sometidos a estos poderes de muerte.
Nuevos temas y desafíos para la Teología de la Liberación en los años 90
Es necesario analizar los nuevos temas y desafíos según los niveles de desarrollo de la TL. La TL tiene tres niveles, que describimos con la imagen de un árbol: la raíz de la TL es la cultura, la religión, la espiritualidad del pueblo pobre y creyente y de los movimientos sociales y populares. El tronco de la TL son las comunidades eclesiales de base y estructuras similares. Las ramas de la TL son los teólogos profesionales, las revistas y centros especializados. Los tres niveles son diferentes y específicos, pero también internamente estructurados. Los teólogos profesionales están "entroncados" en las CEBs y "enraizados" en la cultura y religión populares. A su vez, esta raíz cultural y religiosa de la TL se expresa en las CEBs, y en la teología profesional.
¿Qué temas y desafíos nuevos hay en la raíz?
Cada movimiento social, especialmente los más novedosos y creativos, desarrollan en su interior una cultura, una ética, una mística y espiritualidad. Es en este ambiente donde la TL ha crecido en la última década, y desde allí sigue creciendo y desarrollándose. Nace, por ejemplo, una teología ligada a la educación popular, a la medicina popular, a la agricultura alternativa, a los movimientos de solidaridad, a los derechos humanos, etc. Muchos de estos movimientos nacen de las CEBs y muchos cristianos participan en ellos, además que el pueblo que en ellos se expresa es profundamente religioso. Nace así una teología de los movimientos sociales populares.
Podríamos destacar específicamente la Teología de la Liberación de la Mujer, que nace orgánicamente ligada a los movimientos populares de liberación de la mujer. Igualmente, nace una Teología Afro-americana de la Liberación, especialmente en el Brasil y en el Caribe. En los últimos cinco años se ha desarrollado una TL ligada a los movimientos juveniles. El impacto de la TL en la juventud es algo novedoso y constituye también un nuevo desafío. También la TL empieza a tener un impacto liberador en los movimientos de clase media, lo que puede ser un aporte muy significativo para el movimiento popular.
Teología India de la Liberación
Esta teología es milenaria. Lo nuevo está en su articulación y expresión reciente a nivel continental, y en su relación con la TL. En un encuentra reciente de TL, un sacerdote diocesano zapoteco de México, decía más o menos textualmente: La Teología India se apoya y valora a la TL y espera mayor diálogo con ella. Hay miedo a que la crisis de la Iglesia y las contradicciones de la TL afecten a la Teología India. El sujeto de la Teología India son pueblos milenarios. La Teología India es antigua, lo nuevo es que ahora se le reconoce en la Iglesia y en la TL. La teología india es la fuerza de los pueblos; es una teología subterránea, que se expresa en el ámbito religioso, en clave ritual y mítica. La Teología India no es solo una reacción contra el sistema, sino expresión milenaria de su vida y de sus espíritu.
En un calendario peruano, se recogía el siguiente testimonio sobre la Teología India:
"Hicimos germinar nuestras ideas (es decir, hicimos teología)
para saber sobrevivir en medio de tanta hambre,
para defendernos de tanto escándalo y ataque,
para organizarnos en medio de tanta confusión,
para alegrarnos a pesar de tantísimas tristeza
y para soñar más allá de tanta desesperación."
Aquí tenemos una definición completa de esta teología y de cómo el pueblo, en su lucha contra la muerte, encuentra en ella un medio para sobrevivir, para defenderse, para organizarse, para alegrarse y para soñar. No cabe duda que esta Teología India será una nueva raíz y un nuevo campo, desde donde la TL va a crecer y madurar, respetando ciertamente su autonomía y legitimidad propias.
La cultura latinoamericana
La TL es ya parte de la identidad de nuestro continente, es parte de nuestro patrimonio cultural. Así lo sienten no sólo los cristianos, sino también intelectuales y trabajadores de la cultura que no son cristiano. No cabe duda que la TL se ha expandido más allá de los limites teológicos y eclesiales. La nueva literatura, la nueva canción, la danza latinoamericana, son fenómenos independientes de la TL pero nacen de un mismo movimiento histórico liberador, por eso puede darse el influjo entre ellos. Hay una TL implícita en la literatura, la canción y la danza. También la TL influye y crece en ellos. La TL se desarrolla hoy no solamente con conceptos, sino también con tambores, con mitos, con símbolos, con danzas, con cuentos y leyendas. Además de las culturas especificas indígenas y afro-americanas, están las culturas campesinas y sub-urbanas, que tienen un influjo directo en la TL y viceversa: la TL influye en ellas.
¿Qué temas y desafíos nuevos en el tronco?
Las CEBs, a pesar de las persecuciones políticas y la crisis de la cristiandad y del movimiento conservador, siguen creciendo y madurando en América Latina. Ellas siguen también siendo un espacio de creatividad teológica. Son el sujeto colectivo de la producción y animación teológicas. Hay creatividad teológica intelectual, pero también a nivel de los símbolos y mitos. Hay creatividad teológica también en el campo de la espiritualidad y de la religiosidad popular.
La Lectura Popular de la Biblia
Es quizás la actividad teológica mas productiva de las CEBs. En esta lectura hay tres momentos. Primero, el pueblo cristiano, por la actividad de las CEBs, se apropia de la lectura e interpretacion de la Biblia. Segundo, el pueblo cristiano se hace pueblo profético cuando descubre la presencia y la revelación de Dios en la realidad de hoy, a la luz de la Biblia. Tercero, el pueblo cristiano levanta la Palabra de Dios-descubierta en la Biblia y en la realidad a la luz de la Biblia- como autoridad en la Iglesia. Así, a través de la esta lectura surge en el Pueblo de Dios un movimiento profético, donde la Palabra de Dios es reconocida como autoridad fuente de la legitimidad.
La lectura popular de la Biblia tiene como objetivo final no la Biblia, sino la creación de este movimiento profético. Está claro que las CEBs leen la Biblia en la Iglesia, bajo la guía de la tradición y del magisterio. Es además, una lectura orante y en íntima relación con la vida del pueblo. Igualmente, es una lectura realizada en diálogo permanente con la exégesis profesional. Esta lectura popular no se hace en contra de la autoridad jerárquica de la Iglesia, pero sí en contra del movimiento neo-conservador que busca transformar la autoridad de la Iglesia en un poder sagrado totalitario. Porque esto representa un peligro serio para la Iglesia, pues oprime y destruye el sentido de fe y la dimensión profética del Pueblo de Dios.
Las CEBs, con la lectura popular de la Biblia levantan la autoridad de la Palabra de Dios y de este modo legitiman el movimiento profético de la Iglesia. Las CEBs crean así una fuente de legitimidad que les da seguridad y claridad teológicas. A través de la lectura popular de la Biblia, se está dando en las CEBs una permanente y profunda creatividad teológica desde la base, desde el Pueblo de Dios, en comunión con la Iglesia institucional universal.
Teología de la evangelizacion de la vida cotidiana
En las CEBs se reflexiona continuamente, a la luz de la fe, sobre temas de la vida cotidiana: el trabajo, la tierra, la salud, la familia, el sexo, la educación de los hijos, la cultura, la fiesta... Otra preocupación teológica central gira en torno a la esperanza, la exhortación y el consuelo. Esto se da especialmente en las CEBs insertas en ambientes de extrema miseria, entre los mas excluidos y deteriorados. También se reflexiona teológicamente sobre la experiencia cristiana dentro de los movimientos sociales.
El evangelio empieza a ser pensado en el contexto de las luchas populares por la tierra, por la salud, por la casa, por la escuela, por la liberación de la mujer, por la cultura, etc. No se trata de una reflexión teológica abstracta, sino de una reflexión al interior del campo religioso, donde intervienen activamente la sabiduría y la piedad popular, donde la teología no sólo se expresa en conceptos, sino también en narraciones, símbolos y mitos. Podemos decir que esta actividad teológica de las CEBs es orgánica a una auténtica evangelización de la vida. Las CEBs logran, a largo plazo, una real evangelización de las estructuras y dimensiones más fundamentales de la vida humana. El Evangelio empieza a ser vivido y pensado en la vida cotidiana y de base, y va logrando lentamente su transformación liberadora.
¿Temas y desafíos nuevos en las ramas?
Los teólogos de la liberación, que nos dedicamos enteramente y de una manera profesional a la TL, pero que buscamos hacer teología con las CEBs, enraizados en la cultura y religión populares, también tenemos temas y desafíos específicos que tenemos que asumir, con responsabilidad y valentía.
Existe un desafío que es teórico. Las transformaciones estructurales del sistema de dominación, de la situación de los pobres y de las prácticas de resistencia, exigen a la TL una revisión muy profunda de todo su espacio teórico. Es necesario elaborar nuevos conceptos teóricos, una nueva teoría o racionalidad que nos permita pensar crítica y sistemáticamente la experiencia de fe en la nueva coyuntura. La crisis del marxismo ha sido manipulada para reprimir todo pensamiento crítico y liberador, desde el oprimido y contra el sistema capitalista, que permita pensar en un futuro distinto al actual sistema dominante.
Porque una cosa es la crisis del marxismo, y otra cosa la manipulación ideológica que hace el capitalismo de esta crisis. Se utiliza la crisis del marxismo más específicamente, para proclamar el fin de la TL. Se dice, falsamente, que el marxismo continúa la racionalidad profunda de la TL. Muerta esta racionalidad, muerte también la TL. y su relación con la TL. Hay que recordar que la TL no nace del marxismo, sino de la experiencia de Dios en el mundo de los pobres y en la práctica de liberación. La TL utiliza críticamente, en su comprensión de la realidad, a las ciencias sociales, y es interesante y desafiante para la TL, pero en modo alguno significa la crisis de la TL.
No obstante, es muy importante no dejarse amedrentar con la guerra ideológica que manipula la crisis del marxismo para matar todo pensamiento crítico, alternativo, histórico, liberador y creador de esperanza. La TL siempre tendrá que seguir creando y re-creando su espacio teórico propio y una racionalidad apropiada para su labor teológica específica, al servicio de la vida de los pobres y la liberación de los oprimidos.
Nuevos campos de desarrollo de la Teología de la Liberación
Hasta el momento la TL había desarrollado los tratados clásicos de la teología: teología fundamental, cristología, eclesiología, escatologia, mariología, moral, etc. Así mismo, la TL ha renovado profundamente otras áreas teológicas como las ciencias bíblicas, la historia de la Iglesia, la doctrina social de la Iglesia, etc. También la TL ha creado, con su espíritu y su metodología, una ética social, una teología de la tierra, una teología del trabajo, una teología de la liberación de la mujer, una teología ecuménica. La TL ha dialogado preferentemente con la sociología y la filosofía. Todo este trabajo ha sido muy fecundo y seguirá desarrollándose en las próximas décadas.
En los últimos, sin embargo, se ha iniciado un desarrollo nuevo y desafiante de la TL en diálogo con tres ciencias: la economía, la ecología y la antropología. En el campo economía-teología destacamos el libro de Hugo Asmann y Franz Hinkelammert: "A idolatria do mercado", "Ensaio sobre economía e teología". También los libros anteriores de Hinkelammert: "Las armas ideológicas de la muerte", "Democracia y totalitarismo", "La deuda externa de América Latina". También en este campo trabajan Enrique Dussel, Julio de Santa Ana, Raúl Vidales y otros.
En el campo ecología-teología, el DEI de Costa Rica ha publicado cinco libros. Destacamos el último de Fernando Mires: "El discurso de la naturaleza" y "Ecología y política en América Latina". Leonardo Boff estará dedicado a este tema en los próximos años y prepara varias publicaciones. En el campo antropología-teología se ha realizado un inmenso trabajo de campo y de base, especialmente en el trabajo teológico y pastoral con los grupos indígenas en torno al tema de la cultura. En este campo destacamos el libro: "Rostros indios de Dios". "Los amerindios cristianos", cuyos autores son Manuel Marzal, Ricardo Robles, Eugenio Maurer, Xavier Albó y Bartomeu Meliá.
Nuevo horizonte ecuménico y universal de la Teología de la Liberación
La TL latinoamericana y caribeña, a través de la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo, ha intensificado su diálogo con los teólogos africanos y asiáticos. Con los teólogos de la liberación de la Black Theology (James H. Cone y otros), los de la teología de la liberación de la mujer y con los teólogos de la liberación del Primer Mundo.
En enero de 1992, la Asociación tendrá su próxima asamblea general en Nairobi, Kenya, con el tema: "Clamor por la vida: la espiritualidad del Tercer Mundo". Ahora se inicia un diálogo más universal con las teologías de liberación que emergen de las religiones del Tercer Mundo.
Este diálogo ya ha comenzado con la Teología India de la Liberación surgida desde el seno de las religiones indias de América Latina y el Caribe. Igualmente, existe un diálogo muy fecundo con la Teología Judía de la Liberación y con la Teología Palestina de la Liberación.
Ultimamente se han publicado libros sobre una Teología Musulmana de la Liberación, con la cual el diálogo apenas se ha iniciado. En Asia, el diálogo de la TL con el hinduísmo y el budismo tiene ya una larga historia.
En la cual coyuntura histórica, posteriormente a la Guerra del Golfo Pérsico, este diálogo, con la metodología y el espíritu de la TL, del cristianismo con todas la religiones del Tercer Mundo, será extraordinariamente desafiante y fecundo. Será un diálogo liberador, desde los pobres del Tercer Mundo, por la vida y la justicia. EL tema del diálogo interreligioso, desde la perspectiva teológica del Tercer Mundo, será el del Dios de la Vida y la vida de la naturaleza y de los pobres y oprimidos del Tercer Mundo.
No es el fin de la Teología de la Liberación, como tal vez muchos quisieran, sino la oportunidad histórica -el kairós- de un nuevo conocimiento.
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