jueves, 8 de julio de 2010

FUERA YANQUIS DE COSTA RICA

FUERA YANQUIS DE COSTA RICA


UNIDAD POPULAR PARA LA DEFENSA DE LA SOBERANIA NACIONAL



HUMBERTO VARGAS CARBONELL

Secretario General del Partido Vanguardia Popular





Una nube oscura y tormentosa amenaza el futuro de este país por la irresponsabilidad del Poder Ejecutivo y de una mayoría parlamentaria que la da la espalda a los intereses populares y a la soberanía nacional. El 1 de julio la fracción del Partido Liberación, los libertarios, unos diputados que se hacen llamar cristianos y la mitad de los representantes del PAC aprobaron la entrega de los mares costarricenses a los propósitos de guerra del imperialismo norteamericano. Al tiempo que aprobaban la prórroga del convenio de “Patrullaje Conjunto” (Ley 7929) entregaron incondicionalmente los mares costarricenses a una gigantesca maquinaria de guerra de la Marina de los Estados Unidos.

Es la primera base militar norteamericana en los mares latinoamericanos, que se suma a las del Ejército y que estratégicamente pasa a ser el complemento necesario de las siete bases establecidas en Colombia y de la de la Cuarta Flota.



CAMINO AL DESPEÑADERO POLITICO Y MORAL



Estos actos ponen en evidencia que la retórica de paz enarbolada por la burguesía en la segunda mitad del siglo XX nunca fue sincera. Fue siempre un ardid propagandístico.

Distintos gobiernos—con la honrosa excepción del cuatrienio del gobierno de Rodrigo Carazo Odio—fueron siempre peones de la política de guerra del imperialismo norteamericano.

Los políticos burgueses más derechistas tomaron las riendas del país y se convirtieron en sirvientes de la política imperial. Declararon la ilegalidad de los sindicatos clasistas e ilegalizaron al Partido Vanguardia Popular. Establecieron penas de cárcel para los comunistas y se cometieron crímenes políticos como el asesinato de los dirigentes de la Provincia de Limón en el Codo del Diablo.

Nuestro territorio fue base de conspiración contra la Revolución Cubana, aquí se prepararon mercenarios para la invasión a Cuba en Bahía Cochinos. Se conspiró contra la Revolución Popular Sandinista.

El Gobierno de Laura Chinchilla, en alianza abierta con la ultraderecha fascista del Movimiento Libertario, ha dado un paso gravísimo en este camino de complicidad con el imperialismo norteamericano.

A partir de este momento, 46 buques de guerra, incluyendo portaviones, dotados de la tecnología más avanzada, podrán utilizar libremente el espacio marítimo y el territorio nacional, nada más con el pretexto de que están en lucha contra el tráfico ilícito de drogas.

Es el camino al despeñadero político y moral.

Actuarán libremente en las aguas territoriales y de jurisdicción exclusiva así como en el territorio nacional, 46 barcos de guerra, dos submarinos, 122 helicópteros, 10 aviones, más de 13 mil soldados, 1278 oficiales y 338 civiles (Actas de la Asamblea Legislativa 30 de junio y 1 de julio 2010 y periódico La República de 6 de julio 2010).

La supuesta política de paz se ha hundido en fango de su propia hipocresía.



NO HAY TAL LUCHA CONTRA EL TRAFICO DE DROGAS



Al imperialismo yanqui le es imposible, como es obvio, por su propia naturaleza, ofrecer nada positivo a los pueblos. Su política tiene que basarse siempre en la lucha contra un enemigo fabricado con propósitos de dominación. Un instrumento decisivo de esta lógica es el terrorismo mediático, es decir la mentira, la calumnia y la más indecente demagogia a lo que es necesario agregar las amenazas, el soborno y la corrupción de una buena parte de los políticos burgueses.

Para América Latina, el gran enemigo es el narcotráfico.

No es necesario ser un especialista en asuntos policíacos para constatar que los imperialistas no tienen un interés serio en terminar con el tráfico ilegal de drogas. Esta falsa lucha no pasa de ser un instrumento de dominación y, por supuesto, de engaño a gran sector de la población latinoamericana.

Si los norteamericanos tomaran en serio esta lucha y pusieran todos sus recursos al servicio de este propósito, en un plazo más bien corto, podrían reducir este flagelo a su mínima expresión. Pero no lo hacen.

¿Por qué?

La población de los Estados Unidos que no pasa de un 5% de la mundial, consume más de la mitad de todas las drogas que se producen en el mundo. Este país es ya el mayor productor de marihuana, de drogas de laboratorio y de químicos indispensables para obtener la cocaína pura.

Además la CIA financió la lucha ilegal contra la Revolución Popular Sandinista con el tráfico de cocaína, una buena parte del cual se realizaba en la Zona Norte de Costa Rica, en las fincas de John Hull, agente radicado en Costa Rica. Se trata de un hecho bien probado con documentos y testimonios irrefutables.

El aliado más fiel de los yanquis en nuestro continente es Colombia, que es también el mayor productor de drogas ilícitas. La mayor parte de esa producción se va para el consumo en los Estados Unidos. Con pleno derecho cualquiera puede preguntarse de que ha servido el llamado “Plan Colombia” y las siete bases militares establecidas por el Ejército gringo en el país hermano. Pues nada más que para reprimir al pueblo colombiana, para garantizar el poder político a la oligarquía, buena parte de cuyos representantes han acumulado sus capitales gracias al negocio de las drogas.

La política de “Seguridad Democrática” de Alvaro Uribe no ha sido otra cosa más que la cobertura del narcotráfico y la punta de lanza imperial contra los países vecinos, verdaderamente democráticos.

No se puede ni se debe olvidar que siendo Afganistán un país ocupado por el imperialismo yanqui y sus compinches de la OTAN es al mismo tiempo el mayor productor de heroína, principalmente para el mercado norteamericano.

El imperio yanqui se ha autoproclamado juez universal con capacidad para juzgar a todos los gobiernos del mundo, que usan como instrumento político inmoral. Acusan a Venezuela y alaban a Colombia. Venezuela no produce un gramo, pero Colombia es como hemos dicho el mayor productor del mundo. Jamás dicen nada sobre su propia conducta.

La mayor parte del dinero de actividades ilícitas se lava en los bancos norteamericanos, pero ahí no hay una lucha efectiva contra el narcotráfico. Los delincuentes siempre están en el extranjero.

Los norteamericanos son los proveedores de armas para los narcotraficantes y para todo el crimen organizado en México.

Estas líneas son apenas un boceto de una realidad terrible, la vida de los adictos. Para ellos no hay ningún tipo de ayuda ni en Estados Unidos ni en Costa Rica.

Está claro que no estamos frente a una lucha contra el tráfico de drogas, sino ante el establecimiento de una base militar en Costa Rica, con propósitos agresivos en contra de los gobiernos revolucionarios y progresistas de nuestro continente.



LA BASE EN COSTA RICA ES UN COMPLEMENTO DE LA CUARTA FLOTA



Hace ya más seis décadas que el imperio yanqui desactivó la Cuarta Flota, que tuvo la misión de proteger al Caribe y al Canal de Panamá de los submarinos alemanes.

Después de la Segunda Guerra los Estados Unidos lograron alinear a los gobiernos latinoamericanos a sus políticas de dominación. Sus guardianes principales fueron las más crueles dictaduras, nacidas casi siempre de golpes de Estado.

La unanimidad proyanqui fue rota por la Revolución Cubana. Contra el pueblo cubano se han utilizado todos los recursos, incluyendo los más criminales imaginables.

Todos se estrellaron contra la unidad del pueblo y la sabiduría de su dirección política.

Los pueblos continuaron luchando heroicamente, pero al fin llegó una gran victoria, Hugo Chaves ganó las elecciones en Venezuela y continuó ganando todos los escrutinios electorales posteriores. Se abrió para Venezuela la posibilidad de una revolución socialista con raíces en la lucha libertadora de Simón Bolívar.

Después triunfaron Rafael Correa y Evo Morales.

Estas victorias revolucionarias y la voluntad de mayor libertad de otros gobiernos progresistas, provocó un cambio radical en la estrategia norteamericana porque los gobernantes serviles iban poco desapareciendo del escenario político.

En este nuevo escenario comienzan a lanzar primero campañas de infames mentiras, poniendo en juego su poderoso y amplio sistema de terrorismo mediático y, al mismo tiempo, recurren al chantaje militar o a la intervención directa.

Los revolucionarios no se han dejado extorsionar y hay que decir que tampoco lo gobiernos progresistas.

El golpe de Estado en Honduras fue un ensayo. Se equivocaron cuando creyeron que ese era el eslabón más débil. Resultó ser extraordinariamente fuerte gracias al Frente Nacional de Resistencia.

Ahora recurren a la amenaza con una fuerza militar realmente gigantesca: la Cuarta Flota, las bases en Colombia y la base naval en Costa Rica.

La más fuerte será, estamos seguros, la unidad de los pueblos latinoamericanos que aspiran a ser realmente libres, disfrutar de las riquezas propias y de los frutos de su trabajo.

El ALBA resultó más fuerte que el ALCA.

Los yanquis quieren recobrar el petróleo venezolano y ecuatoriano, el litio de Bolivia, las riquezas de la Amazonía y todas las riquezas de los pueblos de Latinoamérica.

¿Serán capaces de intentar destruir lo nuevo que surge por el afán de libertad y justicia de los pueblos latinoamericanos? Capaces sí, puesto que son absolutamente inmorales? ¿Podrán hacerlo? No. Los pueblos latinoamericanos unidos son invencibles.



MAYORÍA PARLAMENTARIA CONTRA EL PUEBLO



El trámite del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos terminó corrompiendo a las mayorías parlamentarias. Enseñó a votar sin pensar, atendiendo ciegamente órdenes del Poder Ejecutivo. La obediencia sustituyó al pensamiento. Es el mejor ejemplo de la decadencia política de la burguesía subordinada al poder imperial.

Así ocurrió al votar la autorización para el establecimiento de la base naval tanto en el Caribe como en el Pacífico.

Un breve comentario adicional.

El inciso 5 del artículo 121 de la Constitución Política dice los siguiente: “121…Además de las otras atribuciones que le confiere esta Constitución, corresponde exclusivamente a la Asamblea Legislativa… 5) Dar o no su asentimiento para el ingreso de tropas extranjeras y para la permanencia de naves de guerra en los puertos o aeródromos”

La redacción copiada es absolutamente defectuosa, pero se dio con el propósito de salvaguardar la soberanía nacional. Pero ha sido convertido en lo contrario, diputados obedientes y sometidos a los dictados de una potencia extranjera y del Poder Ejecutivo lo han convertido en un instrumento de entreguismo. Este acto pasará a la historia como una hora oscura, por la que seguramente nuestro pueblo tendrá sufrir y luchar intensamente.

El permiso aprobado por la Asamblea Legislativa da los “marines yanquis” permiso abierto para atracar nuestros puertos, realizar acciones en mar, realizar actos represivos en el territorio nacional, usar sus uniformes militares en sus estancias en tierra. Los daños que produzca su actividad solo podrán ser litigados en los Estados Unidos y de acuerdo con las leyes norteamericanas.

Es una vergüenza.

Si se aplicara el derecho costarricense tales prerrogativas no se pueden conceder en un simple permiso, sería necesario un instrumento jurídico distinto, un tratado internacional que garantice la reciprocidad.

Se pisotea la dignidad del pueblo, se mancilla la soberanía nacional y se violentan normas elementales del derecho.

Se reafirma así el carácter neocolonial, cristalizado ya en el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. También nos convoca a una lucha por la Segunda Independencia y la libertad de la patria.







LLAMAMIENTO A LA LUCHA



Cuando se aprobó el Patrullaje Conjunto advertimos de los peligros que entrañaba ese convenio.

Ahora se están viendo las consecuencias y peores serán las que vendrán.

Es necesario que el pueblo se una en esta causa.

El patriotismo nos convoca.

Las guerras de Irak, de Afganistán, las amenazas a Irán, la ocupación de Palestina, las provocaciones en la Península Coreana, el odio contra Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia; las conspiraciones contra las gobiernos progresistas, no sometidos al imperialismo, muestran el carácter criminal del imperialismo norteamericano.

Hay que dejar atrás las rencillas, la discordia y la intolerancia.

Llamamos a las organizaciones sociales y a todo el pueblo a darnos la mano y luchar unidos contra el imperialismo y contra sus sirvientes.






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