domingo, 2 de enero de 2011

Al Titán del Pueblo Costarricense: Carlos Luis Fallas

Al Titán del Pueblo Costarricense: Carlos Luis Fallas





Escrito por Errol Humberto Pereira Torres

Miércoles, 30 de Diciembre de 2009 08:12

TOMADO DE http://donchico.info/index.php/literatura-costarricense/155-al-titan-del-pueblo-costarricense-carlos-luis-fallas




Huesos y carne de hombre selva,

intelecto de líder de los desposeídos ;

corazón de artista.

¿Cómo pueden mezclarse

“fiereza” y sensibilidad

en un mismo ser humano?

Temblaban y tiemblan

tus enemigos,

los mismos que temen

a los pueblos cuando se levantan

contra tiranos y traidores.

¡Calufa nuestro,

de la gente buena!

Calufa de los zapateros

y ferrocarrileros,

Santo de los huelguistas

y luchadores sociales de mi Costa Rica.

Calufa de los mocosos

como Marcos Ramírez.

Marcos de las pozas,

de las piedras en bolsas rotas

y resorteras,

que se acuesta jueteado todos los días.

Calufa el muchacho

de clase humilde,

el patriota dispuesto a todo,

aventurero de la eriza tierra.

El que forjó su vida con los bananeros,

el que desafió a la “Yunai”;

el sindicalista más buscado

por los gringos y el gobierno.

Y vos siempre caminando,

caminando con el hermano del pueblo,

con el peón agrícola,

trazando la senda redentora.

Titán de los derechos laborales

que hoy disfrutamos.

Caminando, caminando…

con las madres que rinden

el diario y que paren a las muchachas

y muchachos rebeldes.

Con la pequeña, inteligente

y valerosa Lyra,

y con Mora,

el Benemérito comunista.

Calufa: -- Los años pasan…

pero tu figura crece y crece,

tu estatura moral parece inalcanzable

en estos malos tiempos

de venta de la Patria.

Y, sigues caminando y luchando con nosotros,

entre mujeres y hombres,

entre niños, niñas y jóvenes

entre abuelos y abuelas

que recuerdan a uno que al decir de Galeano

dijo lo que pensó e

hizo lo que dijo,

desafiando al poder con su entereza,

desafiando la injusticia con el pueblo organizado,

desafiando las normas de académicos escritores,

desafiando las fronteras

para ser leído en todo el orbe.

Un mocoso que aprendió:

de los libros, juetazos,

paludismo, suampos

selva, dinamita…,

del filo del machete y la profunda herida,

del hierro y la grasa

del tren y su línea,

del musculo y el sudor

de la mancha del banano

de la propia sangre

como la del hermano,

del fogón y los trapos ahumados.

Del cigarro en noche de ranas

para pensar en la pena del peón,

en la mujer y los chiquillos

que se dejan para probar fortuna

en el tramposo enclave,

de la Compañía y el extranjero explotador.

Calufa: --Hoy todos leen tus obras

y nadie puede callar

que fueras luchador por la justicia

transformador de la sociedad,

enaltecedor de la humana solidaridad,

asumidor del dolor “ajeno”,

y las penurias,

de gente humilde.

Defensor de los derechos,

que con rudo trabajo y protesta se ganan,

de la riqueza para todos y todas.

Amante de la vida

del amor y la alegría;

A vos te siento como al que más:

“revolucionario compañero”.

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